CARGUIOS DE HACENDA A PLAZA:


La Quinta venía siendo como un trampolín en la explotación agropecuaria que administraba mi padre. Se recibían de los campos La María Elena (arrendado), La Dominga (arrendado) y La Criolla (propio), los cerdos casi preparados para terminar de engordar, bajo control, con el forraje que se guardaba en el galpón, complementándose con el verdeo de alguna pradera. Una gran laguna excavada en la parte más baja de un potrero, servía para que se refrescasen los cerdos gordos en la época estival. Siempre había sombra y ración en abundancia que le hacía lograr el estado especial que requerían los compradores del Mercado.-
Cuando yo era niño, Martín Montejo recién había llegado de España. Uno de los primeros trabajos que realizó fue sacarle una palada de tierra, para darle profundidad a un bajo natural, donde luego fue una gran laguna bien profunda para que los cerdos se recreasen. Recuerdo que Montejo llevaba la tierra hacia unos treinta o cuarenta metros del lugar y, cuando regresaba con la carretilla vacía, me hacía subir a ella para que me diera un paseo. Unos cuantos hermanos lo acompañábamos y festejábamos su tarea.-
Cuando una cantidad determinada de cerdos había logrado el estado de gordura adecuado, se solicitaba uno o más vagones para proceder a remitirlos por FFCC. Desde Mones Cazón hasta Mataderos. En la estación se efectuaban los pedidos de vagones anticipadamente, para una fecha determinada, cumplida la cual y previa confirmación del pedido por parte de la Compañía, se procedía a la clasificación o apartado de los cerdos más gordos y pesados para cargarlos. Esa tarea la hacía personalmente mi padre a quién ayudábamos.-
Se llevaba toda la tropa, que podían ser 200 o 250 cerdos de todo tipo, al cerco de la entrada que denominábamos el monte. Allí, mi padre, distribuía todo su "personal": nosotros. Tú, quédate en ese pasadizo que no salgan por ahí; Tú en aquella tranquera y Tu en aquella otra; Tú a mi lado para ayudarme a apartar. El cerdo elegido era sometido, seducido y obligado a través de pequeñas y oportunas palmadas y/o movimiento de alguna rama o bolsa, al lugar determinado, hasta completar la tropa a remitir a plaza. Para facilitar la tarea de apartado y mantener la tropa en grupo y calma, se le volcaba previamente, alguna bolsa de grano.-
La clasificación o aparte consistía en seleccionar unos 30, 60 o 90 porcinos, según fueran los vagones a cargar. Los carguíos se llevaban a cabo, por lo general, algún lunes para que llegara a venta en día hábil de la semana, ya que el viaje en tren demandaba unas l5 o 20 horas. Cuando la tropa llevaba como destino algún Frigorífico determinado se podía cargar los miércoles.-
En todos los casos, cuando se embarcaba la hacienda porcina, se llevaban unos 30 o 40 kilos de maíz por cada vagón que se cargaba. Los responsables de llevar la tropa al embarcadero éramos los hijos mayores que estábamos en la Quinta. Algunas veces contábamos con la compañía de mi padre que, generalmente, lo hacía hasta que sorteáramos alguna laguna o cruce de calle que se debía pasar con la tropa. Nosotros cargábamos y despachábamos los vagones. En cuanto a la ración de maíz que se llevaba para tirar en el piso de los vagones, se trasladaba a lomo del petiso de los mandados.-
En los carguíos de cerdos que yo participé, esta última fue la tarea que hice muchas veces. Cuando fui un poco más grande, ya no se explotaba tanto el cerdo. La Explotación se volcó más al vacuno cuyos carguíos, en la mayoría, se efectuaban en las Estaciones de FFCC de Girodías o Trongé.-
Cuando algún lote de vacunos llegaba a la Quinta para embarcar o arrimar a Ferias, se hacía con algunos días de anticipación a la fecha de operaciones. La tropa llegaba a la Quinta a través de arreo. Casi siempre el arriero era un tal Florencio Acosta, hermano de Domingo Acosta, que mencionara anteriormente. Don Florencio era casi analfabeto. Sabía contar hasta seis, nada más.-
Cuando llegaba con la tropa a la Quinta salíamos a recibirlo para contar la cantidad de animales que llegaban, por orden de mi padre, antes de entrar al potrero. Para confirmar nuestra cuenta le preguntábamos: Don Acosta, ¿Cuántos animales trae? Él contestaba, con voz entre tímido, débil e irresoluto: "Más de seis..."
También se hacían carguíos de cerdos en la Estación Trongé en cierta época. Recuerdo haber acompañado esos viajes de arreos hasta el camino real, a través del campo de los Arrupea, a dos de mis hermanos: Cesáreo y Ángel, que solían llevar tropas de 100 cerdos o más desde la Criolla hasta el embarcadero de la Estación Trongé del ex-FCGB cruzando campos para cortar caminos.-
Esos viajes se iniciaban por el atardecer y se hacían los días sábados para llegar en la mañana del día domingo y cargar al amanecer del día lunes. Siempre los escoltaba a ellos, una villalonga o carro de apoyo con las raciones para los cerdos, las provisiones y elementos para acampar y descansar.-
Lo hicieron muchas veces durante varios años. El viaje se hacía todo de a pié. Era sacrificado hacerse 15 o 20 kilómetros. Debía tenerse en cuenta la distancia, la marcha lenta de la tropa y el escaso tiempo disponible para descansar.-
Tuve oportunidad de acompañarlos hasta salir de un campo y penetrar a otro para proseguir a campo traviesa y debo confesar que me quedó muy grabado en mi memoria cuando mis dos hermanos mayores se despedían, al atardecer, para iniciar la marcha guiando de a pié esa tropa de animales, prácticamente en la oscuridad, durante toda la noche seguidos por un carro. Me dio mucha pena y quedó muy grabado en mí esa tarea que llevaban a cabo. Para mí, que desconocía la distancia y el rumbo, era una travesía de aventura que iniciaban. No siempre les tocaba tiempo bueno. A veces tenían que salir frente a la amenaza de un mal tiempo, temporales de viento y lluvia y eso era muy sacrificado.-

 

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ME CAUTIVA EL TELEGRAFO:
En el lapso entre mis estudios comerciales y mi destino al trabajo, concurrí mucho a la estación del FFCC de Mones Cazón para hacer las diligencias de pedidos de vagones; Para obtener confirmación de los mismos; Para anularlos o cancelarlos y para despacharlos una vez cargados. En esa oportunidad yo estaba de turno en esas tareas.-
A esa edad todo lo que fuera dependencia oficial, ya sea correo, Policía, Delegación Municipal, Registro Civil, etc. sobrecogía un poco mi espíritu. Me deslumbraba la disposición de las oficinas, admiraba el mobiliario, sus mostradores, escritorios, cuadros, sus espejos, percheros, máquinas de escribir y calcular, papelería y ese aroma tan particular que tenían las oficinas siempre ejemplares, en orden, limpieza y atención.-
La Estación de FFCC tenía un encanto más para mí: El Telégrafo. Ese misterioso aparatito de reluciente color a bronce, transmisor y receptor de pequeños tableteos magnéticos é intermitentes en el que se apreciaban distintos sonidos y espacios en sus emisiones producidas a través de un manipulador que los emite. Que constituye una manera de entenderse en la distancia a través de un lenguaje convencional ideado por Samuel Morse.-
Llegar hasta la Estación de FFCC a efectuar alguna diligencia me resulta muy agradable. Había un Jefe: Gabriel Cuey, un voluminoso hombre que me atendía siempre con mucha cordialidad y con mucho afecto; que supo descubrir en mí el fascinante efecto que me producía el movimiento que había en su oficina y observó cómo quedaba encantado cuando él recibía o transmitía algún mensaje telegráfico.-
Una tarde me preguntó si quería aprender el telégrafo. Esa misma tarde, en una simple hoja de escribir cartas, detalló todos los códigos y signos correspondientes al alfabeto Morse y los significados de cada uno.-
Era tanto mi entusiasmo y mis deseos de saber que al día siguiente me fabriqué un manipulador para que me ayudara a fijar mejor los sonidos de cada letra y asimilar mejor el estudio. Lo tomé como un hobby que me fascinaba y en l5 días conseguí memorizar todas las letras del abecedario y transmitirlas correctamente. Estaba preparado como para una primera prueba. Recuerdo que el Sr. Cuey se sorprendió por el entusiasmo que observó en mí y por la rapidez en interpretar y memorizarlo.-
Así fue que convinimos en determinar tres días en la semana, en horas posteriores al descanso de la siesta, para que yo concurriera a la Estación a practicar palabras de corrido en el aparato de la empresa hasta lograr cierta rapidez mental en la recepción. En lecciones posteriores, él tomaba un manipulador que tenía de repuesto sin conectar y escribía lo que yo debía deletrear ó interpretar. Al principio muy lento y progresivamente después logré alcanzar una escritura y recepción correcta. Escribir o emitir es fácil, en cambio es más difícil la recepción.-
Así fue cómo aprendí el telégrafo por el sistema Morse. Nunca olvidaré la generosidad, el buen corazón, el buen ánimo y el tiempo que me dedicó ese Jefe de Estación ¡Gracias... Cuey!

 

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MULETILLA:


Cada individuo en sus conversaciones adopta una forma de dicción o vicio a manera de muletilla para su conducta cotidiana que pasa a ser costumbre. Son voces o frases que se repiten por hábito y que constituyen como una identidad o parte de su personalidad ante quien los trata.-
Por ejemplo mi padre, para azuzar o animar la marcha de una tropa de ganado utilizaba un clásico: TOS... TOS... TOS... mientras hacía palmas. Cuando había chicos curiosos mirando el pasar de la tropa, interfiriendo el paso de ésta, agregaba: TOS... TOS... TOS... FUERA MUCHACHO; TOS... TOS... TOS... FUERA MUCHACHO... Mi primo Jorge utilizaba un breve FUERACHE... FUERACHE... FUERACHE... que deformado por la rapidez de la dicción se interpretaba como un: FEROCHE... FEROCHE... FEROCHE... El más común, tradicional y convencional forma es el popular: HOPA... HOPA... HOPA... que deformado por la rapidez de la dicción se interpreta como JOPA... JOPA... JOPA... Lo mas cómico de esto es que, cada uno, lo hace sin darse cuenta. Se hace inconscientemente. Así lo entiendo yo, ya que me he dado cuenta que también tengo mi forma personal, con un azuzar de: JAIFA... JAIFA... JAIFA... y otros gritos que afloran con el entusiasmo de espantar o animar al ganado; en ese afán de seducir y convencerlos hacia la marcha.-
Mi tío Eulogio solía tener una muletilla que fue muy conocida y popular entre las personas que lo conocían y lo trataban. Cuando tenía que expresar una opinión, un parecer, o dar un ejemplo comenzaba con su clásico: HOMBRE... YO TE VOY A DIR A DECIR, QUE ENTRE UNAS COSAS Y LAS OTRAS Y DE TODO ESO ASI... Para animar al ganado o azuzar en la marcha de un aparte o arreo, utilizaba él: HOJA... HOJA... HOJA..., No he podido saber si produciendo el fenómeno gramatical del sonido gutural que se le asigna a la "H" por aspiración o que, directamente decía COJA... COJA... COJA... por aquello que en España significa agarre, tome, etc. Porque todo eso hacia qué, dicho así, de repente, a los gritos, en el campo, se asemejara a la palabra COJA, nos hacía muchísima gracia y gran tentación de risas con todo respeto, sobre todo a los más pequeños o menores que no hacíamos otra cosa que observar las tareas del campo y sus diversas manifestaciones sin reparar en la esencia de lo que realmente se estaba haciendo. Pensándolo bien puede ser que él, como español que era, quisiese expresar esa palabra que antes mencioné.-
Antes era costumbre que las personas que fuesen a realizar alguna tarea o contrata, por más pequeña que ella fuera, se le invitaba a compartir la mesa familiar, sobre todo, si el trabajo se prolongaba hasta después del medio día. Creo que era una costumbre propia de la época. Había otra trama humana en la sociedad. Debemos considerar que todos los pobladores de aquella época, eran extranjeros radicados aquí. Pienso que vivían una circunstancia común y se identificaban para comentar cada uno lo suyo, de su vida en tierras extrañas. Todos los comerciantes de los distintos ramos como los profesionales de los distintos oficios eran desempeñados por extranjeros. A pesar que en esta zona predominaba el habitante español y el italiano, habitaban muchas otras familias de otros países de Europa.-
Generalmente los de raza Inglesa, Francesa y Alemana, ocupaban cargos, profesiones y oficios de mayor categoría ó rango. Así, era probable ver el dueño de una industria, o el administrador de una Estancia, o el presidente de una casa de un consignatario de hacienda o cereales que fuese inglés, francés o alemán. Lo mismo que las grandes tiendas o almacenes de importación o exportación.-
Generalmente a los que eran nativos los trataban con un poco de recelo. Recuerdo que el trato que le brindaban a un nativo, era distinto al que le ofrecían a otro extranjero. Creo que al nativo se le tenía un poco de desconfianza porque no sabían hasta dónde llegaban sus alcances ó intenciones. En cambio con otros extranjeros, se comprendían compartiendo penurias y sinsabores o simplemente por el hecho de ser conciudadanos.-
También es cierto que los nativos tenían cierto desprecio hacia los "gringos" como los denominaban a los extranjeros. Lo confirma José Hernández en uno de sus versos de su gran obra: Martín Fierro, cuando dice:
" Yo no sé pa' qué el gobierno
los manda aquí, a la frontera;
"Gringada" que ni siquiera
se sabe arrimar a un pingo.
Se creen que al mandar a un "gringo"
nos mandan alguna fiera.”
Retomo el tema de Las Muletillas y aquí cabría incluir la del Molinero del pueblo, un señor de origen vasco-francés de apellido Fontirroig cuando compartía nuestra mesa familiar, en algún almuerzo. En oportunidad de haber efectuado algún arreglo de molino o cañería. La mesa de la cocina de la Quinta, donde compartíamos nuestro pan, medía unos tres metros de largo por más de un metro de ancho. En ambas cabeceras de la mesa, los asientos eran sillas. En los laterales, los asientos eran dos largos bancos, uno a cada lado de la mesa. Ese señor elegía el lugar que daba espaldas al centro de la cocina y su vicio o costumbre consistía en que, después de almorzar, se sentara a la inversa para seguir conversando hacia el centro de la cocina donde, generalmente, después de almorzar, se sentaba mi padre dejando la mesa libre. En ese momento el señor Fontirroig apoyaba los brazos sobre el banco y hacía girar el torso 180 grados para quedar mirando hacia el otro lado. Lo hacía siempre, cuantas veces fuera a mi casa, era su costumbre. Y la muletilla que utilizaba al conversar era una distendida y muy marcada frase: DDDDIIIGGGOOO... antes de verter su opinión.-
Otro personaje con particulares costumbres era mi tío Nicanor García, esposo de una hermana de mi padre llamada Ricarda. Cuando almorzaba, cenaba o merendaba compartiendo nuestra mesa, al terminar de hacerlo, como anuncio de haber concluido, tomaba los cubiertos y los empujaba hacia el centro de la mesa, lo mismo hacía con el plato, gesticulando con las manos, elevándolas, como señal de fastidio y desaprobación, como si quisiera indicar que los elementos que utilizó para alimentarse le estuviesen molestando.-
Mi tío Nicanor era muy sordo, por lo que se mantenía muy poco diálogo con él. Generalmente se le hacía entender sólo lo indispensable porque, además él, tenía muy poca paciencia para estar cerca de otro ser; Pero captaba con mucha facilidad y la mayoría de las veces entendía lo que se le quería decir y lo que no se le quería decir y lo festejaba o lo desaprobaba con un picaresco gesto y una risotada poco cultivada.- Su oficio ó su habilidad era el de alambrador. Cuando realizaba algún trabajo en casa, cometíamos la travesura de esconderle la pala o algún otro elemento de trabajo por entre las matas de pasto cercanos al lugar. Cuando advertía la falta y descubría la travesura por nuestras actitudes, nos gritaba en un claro acento español: "CASCARRIENTOS, DONDE ME HAN PUESTO LA PALA...", y ese efecto nos causaba mucha gracia.-
Otro personaje era don Juan Scrollini, un viejo italiano, antiguo arador con las herramientas tiradas por caballos. Era un hombre muy especial para el trato con los animales que él manejaba. Los trataba con mucho cariño, les hablaba como si se tratase de un ser humano. Era un obrero sumiso, humilde, bonachón, cumplidor y obediente. Frente a cualquier dificultad con los animales, las herramientas o ante algún contratiempo, contraorden o contrariedad se despachaba con un murmullo socarrón: ¡OOOHHH SEEEÑÑÑÑOOOOOR! Que apenas se percibía, como reprimiendo un disgusto o fastidio. Casi siempre tenía en sus labios esa frase como un rezo.-

 

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EL DESTINO ME OFRECE UNA OPORTUNIDAD MUSICAL


En nuestro galpón de la Quinta, entre cabreada y cabreada, se colocaban caños y maderas que no se utilizaban, a los efectos que no estorbasen, que quedaran al resguardo del deterioro y, a la vez, disponibles para cualquier menester.-
A mis hermanos mayores, que trabajaban en La Criolla, algún jornalero, les había regalado una vieja guitarra. Allí estaba, sobre algunas maderas entre las cabreadas del galpón. La guitarra, allí arriba, apenas dejaba ver una parte de su diapasón y su clavijero. Movido por la curiosidad de escuchar sus acordes, con una picana de caña tacuara que tuve en mi mano, fui haciendo correr el instrumento hasta lograr que cayera. Previamente había colocado sobre el piso unos fardos de lana para evitar que se rompiera el instrumento o se dañara al caer.-
Una vez en mi poder, maravillado por sus sonidos, comencé a digitarla con la pretensión de encontrar en ella algunas notas. Me fue imposible. En primer lugar, porque las únicas cuerdas que tenía sanas eran las tres bordonas y, en segundo lugar, porque no tenía la menor idea de cómo se manejaba ese instrumento tan conocido pero que en tan pocas oportunidades había tocado.- Fue tanta la simpatía que me despertó ese instrumento y tantos los deseos de saber; de aprender a pulsarla que, a fuerza de tanto insistir y perseverar, aún con sólo tres cuerdas, logré alguna nota que se asemejaba al tango Mano a Mano, de Gardel y Le Pera, que se interpretaba mucho en ese tiempo. ¡ UFA!... A partir de allí, mis ratos perdidos habían encontrado compañía, los dedicaba a hacer sonar las cuerdas de la vieja guitarra con la intención, el afán y la fe de lograr aprender algo. Me encantaba, y cada día, me imponía la búsqueda de alguna nueva nota poniendo el alma y el entusiasmo posible para lograrlo. Se convirtió en mi hobby preferido. Siempre estaba dispuesto a recibir indicaciones que me fueran útiles sobre su manejo, posición y conservación de cuerdas é instrumento. Así pasaron muchos meses practicando con progresivos adelantos que acrecentaban mi afición y mis deseos de constante superación y el gran oído que tenía para la música.-
Su estructura resquebrajada hacía que las notas se dejaran escuchar con una extraña resonancia. Una tarde que practicaba en la soledad de mi dormitorio, sorprendí a mi padre que me escuchaba desde afuera. Por la ventana alcancé ver que se había detenido, atraído tal vez, por algún acorde que le resultara familiar, ya que él sabía silbarse algunos tanguitos de moda en esa época como El Firulete, de Mores o alguno más antiguos aún, como El Caburé de Arturo de Bassi.-
Al día siguiente, me ofreció que fuera a lo del joyero local don Anacleto Dallari a comprar una buena guitarra nueva. Era el gran premio a mis esfuerzos y mi perseverancia. ¡ Cuánto agradecí ese gesto de mi padre!... Pese a lo insondable é impenetrable que parecía como autoridad paterna, tenía sus gestos de ternura y comprensión. ¡GRACIAS PAPA! Lo cierto es que, con una afinación errónea; Con respecto a los métodos convencionales existentes; A fuerza de una autodidáctica perseverancia y férrea voluntad; Ayudado por mi oído musical, logré sacarle a mi guitarra, a mi manera, todas las piezas que me proponía practicar. No eran perfectas; pero me entretenía y me acompañaba mucho. Sobre todo para darle alma y color a los días que podían considerarse aburridos y nostálgicos.-

 

 

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LA SUCEPTIBILIDAD Y EL COMPLEJO:


Aquí tocaré un tema al que nunca quise acceder a compartir con nadie. Un tema tabú, cruel, amargo e indeseable que cuesta introducirse en él. No me gusta nada comentarlo.-
Prometí que todo lo que aflorase respecto de mis vivencias, personalidad y conducta, mis recuerdos los trasladaría al libro y trataré de hacerme de la valentía necesaria para enfrentar los temas: como comúnmente se dice: "Tomaré el toro por las astas”.
Tal vez el silencio y la ocultación de lo que narraré, se hicieron necesarios e imprescindibles en la juventud, donde su divulgación puede lesionar el amor propio; Puede herir susceptibilidades y trastocar conductas o juicios; Donde el afectado puede llegar a avergonzarse o lastimarse a causa de tener poca trayectoria hecha en la carrera de la vida. No ocurre así cuando uno ya es maduro; donde se piensa mucho mas allá de esos prejuicios. Aunque se debe reconocer que el ciclo hay que atravesarlo.-
En los años 1940 a 1945 pasé por las edades de 14 a 19 años respectivamente, habiendo tenido que transitar por los 15, 16, 17 y 18 años. Vale decir, cuando el joven penetra al espectáculo de la vida lleno de entusiasmo y confianza. Eso debiera ser así. Así lo indica la lógica del desarrollo humano.-
Mi comportamiento juvenil se encontraba afectado por un doloroso complejo como consecuencia de una lesión de mi músculo risorio en mi media cara derecha a raíz de una caída en mi niñez desde una silla-comedor desarmable, de madera, de esas que aún se siguen usando. Esa afección hace que la boca no tenga la simetría, dejándose vencer por el músculo sano o normal.-
Todo esto no es que lo recuerde. Sucedió cuando aún era muy niño, lo supe a raíz de la explicación que me hizo mi madre, cuando contaba unos l0 a l2 años aproximadamente. Lo que no me dijeron, lo adivinaba, lo intuía, lo deducía, porque lo estaba viviendo en carne propia.-
La pregunta que le hice a mi madre surgió como consecuencia de las burlas que ingenua é inocentemente recibía de mis hermanos y de mis compañeros de juego. No tengo la menor idea de quiénes; tampoco interesa saberlo.-
En más de una oportunidad, en ocasiones de cualquier juego que se desarrollara; que se establecía una discusión, una disputa, una diferencia de opiniones o una simple aclaración; de algún altercado en la que yo intervenía también, como era natural. Las herramientas que utilizaban los ocasionales adversarios, para hacer prevalecer sus razones y desmerecer las mías, eran: CALLATE VOS... BOCA CHUECA... Eso me partía el alma. Minaba mi espíritu más allá de mi capacidad de control. Afectaban mi sensibilidad espiritual y comenzaba a debilitar mi propia personalidad, mi naturaleza, marchitando mi ego.-
No culpo a nadie. Sería muy infantil hacerlo sobre la generalización en el uso del apodo, ya que era una verdad. Amarga para mí; pero verdad al fin. Y lo hacían ignorando totalmente el daño psicológico que estaban haciéndome.-
Esas manifestaciones de burla perduraron un tiempo bastante largo. Fueron los años que más sentí esas profundas heridas que decepcionaban. Tal vez antes, cuando yo era menor también lo hicieron; Pero por mi niñez y mi inocencia no alcancé a comprender el significado. No he percibido el efecto de las burlas. Generalmente, cuando uno va creciendo, entre los 15 a 19 años, es cuando más importancia se le da a la estética y aspecto personal. Lo cierto es que cuando se hacía alusión a mi defecto personal prefería que me hubiesen dado una paliza.-
En las competencias de los distintos juegos o diversiones nunca falta un violento, el exasperado que en su arranque de ira vocifera lo más vil que tiene, en su intención de ofender. Entonces utilizan el lenguaje que hiere íntimamente, marginando o reduciendo al afectado. Por lo menos‚ esa era la intención. Lo acorralaban y lo anulaban librándolo a su propia suerte. El individuo sensible no compite en la mayoría de las veces porque ya sabe las consecuencias. Entonces allí viene la marginalidad del individuo que se ve obligado a no competir para evitar problemas. Lo primero que uno piensa es: ¡EH! ¡No hay derecho!... Pero así es la vida. Así es el mundo. La ley del más fuerte.-
Antes no se estilaba lo que ahora ocurre en una competencia donde se abrazan, se piden disculpas, se aplauden y hasta se felicitan. Por empezar que la mayoría de las competencias no eran organizadas por alguna entidad que garantizara la verdadera cultura del deporte. Eran de potrero. De lo más hostil y sanguinarios. Cada vez que terminaba un encuentro de cualquier índole, los ganadores se sentían superiores a los derrotados y trataban de infundir bochorno, vergüenza al perdedor quién, por su parte, reaccionaba a su modo para acallar las pullas, las ofensas y los ataques. De ese modo nacen las batallas campales volando piedras, cascotes, correteadas, varas por las piernas, sacadas de lengua pitos catalán, ademanes obscenos, cortes de manga: "Toma, para vos"... etc. Hoy la cultura deportiva se hace sentir más humana. Hasta los minusválidos o discapacitados organizan competencias sin que nadie se atreva a decir una sola palabra. La cultura tarda; pero llega.-
Esa secuela era definitiva. Me di cuenta con el tiempo que era irreversible. Que debía abandonar toda idea de posible corrección. Me convencí que la resignación era el mejor paliativo. No debía hacerme ningún problema. Debía buscar mi equilibrio en la personalidad. Concentrarme, meditar, desarrollar toda posible aptitud útil. Tampoco quería ser un resentido.-
Debo haber nacido muy sentimental y sensible. Desde chico era proclive al llanto. Propenso a cualquier manifestación de sensibilidad emocional. Se me comentaba cuando adulto, que de muy niño, cuando rompía algo; Cuando quebraba una rama, o derramaba cualquier elemento, me largaba a llorar desconsoladamente, con sentimiento de culpabilidad, como si hubiese hecho el más atroz de los daños. Mis hermanos mayores en lugar de comprenderme, apoyarme y callar, se burlaban divulgando mi sensibilidad.-
Entiendo que estas eran situaciones de origen astrológico. Soy escorpiano y por ahí puede venir el exceso de sentimentalismo que se manifestaba tan fácilmente. Nada tenía que ver mi defecto. Esto un signo de nacimiento. Aquello un accidente de la vida. Quizás, de haber sido de un signo astral más audaz, hubiese capeado mejor los golpes que me diera el destino.-
Lo cierto es que asumía las circunstancias porque sabia que el defecto estaba. Pasé muchas horas cuando joven frente al espejo, analizándome desde todos los ángulos y muchas veces me costaron lágrimas. Hacía muecas. Abría la boca. Hacía gestos de risa. Me observaba de todos los ángulos y notaba que mi rostro no guardaba la simetría y la armonía que tenían los demás.-
Jamás reaccioné en contra de nadie ni reproché a mis progenitores. Mi manera de ser no daba para ello. Comprendo que aunque mis padres hubiesen querido tratarme científicamente, la ciencia imperante en la época no hubiese sido capaz de ello. Aún no estaba lo suficientemente avanzada como para solucionar ese tipo de problemas. No existía la cirugía plástica de los tiempos presentes.-
Un defecto de esa naturaleza en mi juventud me dolía muy adentro. Se pone en evidencia tan pronto como se abre la boca para saludar, para conversar, para festejar, manifestar o agradecer simpatías.-
Es sabido que la risa es una expresión del ánimo que más atrae y es la que conquista afectos y amistades tan necesarias para el trato social, negocios, empresas, relaciones, deportes. El rostro y la risa son lo primero que se ofrece. El que brinda una sonrisa atrae; el que niega una sonrisa repele. Pero sabía que mi futuro no estaba donde tuviera que hacer relaciones sociales.-
A modo de consuelo, muchas veces escuchaba decir a mi madre o algún hermano mayor, que no se advertía el defecto; Que no me creara problemas; Que tratara de olvidarlo; Que no se nota nada; Que me comportara como si no me pasara nada. Me daba cuenta que tenían mucha razón preocuparse por lo que me veían sufrir.-
A veces hacía la evaluación del contacto amistoso con alguna chica en un baile y percibía mucha simpatía de su parte; pero era tal la preocupación que yo tenía por mi problema que llegaba a atribuir su buena disposición a la compasión que sentía por mí. Eso creaba el infernal y peligroso círculo vicioso de los que sólo se tiene noticias cuando uno ha vivido un poco más.-
Era muy común en reuniones de juventud, sorprender un grupo de chicas que me observaban desde otro sector. Una cosa tan común, corriente y lógica; podía ser atracción, simpatía, simple coincidencia de cruzarse las miradas o cualquier otra circunstancia intrascendente. En mi obsesión al prejuicio, lo atribuía a que me miraban para verme reír o hablar y burlarse de mi defecto. Era evidente que la timidez que me acompañaba me creaba conflictos de complejo.-
Todas las circunstancias eran propicias para sentirme observado, vigilado, y esto ayudaba a mi introversión, reclusión. Más de una vez, cuando una jovencita se manifestaba huidiza para tratarme o entrevistarme, lo atribuía a mi aspecto y me dolía mucho. Comprobaba después que era el arma de la coquetería que esgrimen las niñas para seducir, cautivar y conquistar.-
Después de algún tiempo de sentirme lastimado por hermanos, compañeros de juegos y de escuela, con ese calvario en la edad que más me afectaba, todo acalló como por arte de magia. ¿ Habría cambiado la sociedad?... ¿ Habría cambiado yo? ¿ Sería más maduro?... ¿ Mis padres o mis hermanos mayores habrían influido para procurar silencio? - Noté un período de distensión y paz donde descubrí la importancia de los valores intelectuales del ser humano; Del fortalecimiento por la formación del carácter; De aumentar el enriquecimiento espiritual.-
No puedo decir que mi comportamiento, después de aquel período fue normal. Tampoco puedo decir que no me importara; Pero sí, puedo asegurar que fue distinto. Mi inclinación al dibujo, a la lectura, al estudio, a la escritura a máquina, al hobby de la guitarra y otras vocaciones constituían mis "escapes" de liberación. ¿Habría ganado una batalla?.-
Era evidente que ese estado de acomplejamiento se había incrustado en mi personalidad y debía luchar contra él. Afloraba en cualquier instante. En una revista leí que alguna institución se ofrecía para desentrañar problemas de complejos y situaciones relativas a los estados de ánimo negativos y de malas ondas. Había que escribir explicando el problema que ocasionaba la situación preocupante y, a vuelta de correo, por contra reembolso, se recibiría la solución o el comportamiento a seguir para esa ayuda a distancia. Por supuesto que escribí. No lo hice con desesperación. Sí, confieso, que lo hice con mucha fe y esperanzas de una solución. Nunca recibí nada. O se perdió la carta. O no supe explicar el problema. O el tema no era de su incumbencia. O la revista era muy vieja. No lo recuerdo ni le di mucha importancia. Ya no estaba desesperado; pero nunca perdía la oportunidad de consultar mi caso con profesionales.-
Cuando hice el servicio militar, en oportunidad de la revisión médica de mi clase, yo me encontraba a cargo de un Registro de soldados a incorporarse, que se confeccionaba en el instante de conocerse su situación de apto.-
El Capitán Médico Dr. Eduardo Mundet me solicita que le informe un dato sobre un recluta. Inmediatamente me pongo de pié y respondo sobre lo que se me acababa de solicitar. Entonces el Capitán Médico, después de tomar nota del mensaje se quedó mirándome seriamente y me preguntó: "¿Soldado, porqué me contesta con esa mueca de “canchero?”... Con la mayor síntesis posible le contesté que se trataba de un defecto que tenía desde niño.-
Unos minutos más tarde, al darse por finalizada la revisión del día, el Capitán Médico me llamó aparte y me revisó haciéndome preguntas. Le pregunté luego si había alguna solución para mí y respondió muy secamente: "No te hagas problemas m'hijo, eso no tiene ninguna importancia”.
Esto ocurrió en el mes de abril de l947, en oportunidad de incorporar la clase de l926, mi clase. La revisión médica a que me referí se realizó en el Regimiento 6 de Infantería General Viamonte de la ciudad de Mercedes (Bs.As.) El suscripto, ciudadano aspirante a soldado oficinista a incorporar con práctica previa, pertenecía al DM l8 con asiento en la ciudad de Bragado.-
Con respecto a las consecuencias de mis prejuicios juveniles, tendría mil anécdotas para narrar, dado que el tiempo que estuve cautivo de ese padecimiento, fueron cuatro o cinco años. Los suficientes como para dejar huellas grabadas en lo más profundo del alma.-
En una oportunidad que teníamos permiso concedido para asistir a un baile popular que se realizaba en el salón de Portela, en Mones Cazón, mis hermanos mayores ya se habían marchado temprano. El único hermano menor que yo, que en esa época estaba en edad de ir, también se había marchado. Mi madre estaba en la idea de que todos sus hijos en edad de baile habían concurrido a él. Por lo tanto, después de vigilar sus hijos menores, antes de retirarse a su dormitorio, le extrañó ver una vela encendida en mi habitación y se dirigió a ella encontrándome entregado a la lectura. Mi madre me preguntó por qué no había concurrido al baile siendo que ella me había preparado mi ropa y que era demasiado tarde. Desde luego que mi explicación fue que tenía que terminar de leer algún artículo que me había interesado. Mi Madre veterana y sabedora de mi sensibilidad, me dijo: Si así lo había pensado, estaba bien; Pero sus ojos, su gesto y la duda en marcharse me indicaron que sentía en su alma mi problema.
Otras veces yo cambiaba la algarabía y bulliciosa alegría de un baile, por quedarme en casa pulsando mi guitarra, tratando torpemente de arrancarle algún valsecito que había escuchado por la radio y lo había memorizado. A veces, mi madre solía hacerme silenciosa compañía para escoltar con su tierna y cálida presencia, mi soledad.-
En otras ocasiones se daba una vuelta por mi habitación antes de retirarse a descansar, para apagarme la luz y retirar de mis brazos mi guitarra, porque me había quedado dormido. Jamás me preguntó nada. Tal vez se sentía incapaz de mitigar mis penas; Pero siempre tuvo cierta deferencia y una ternura especial para darme, sin regatear la de los demás hermanos.-
Paulatinamente ese estado de sensibilidad y acomplejamiento fue desapareciendo. Pienso que ayudó mucho el hecho de que jamás fui rebelde o me manifesté reacio para nada ni con nadie._
El problema era mío y en mí terminaba. Creo que mi humildad y mi sencillez estuvieron siempre presentes en mi temperamento. Como consecuencia de ello, todas las personas con quienes me trataba, pesen a mi parquedad o introversión, se manifestaban muy afables conmigo.
El trato con la gente comenzaba hacerme sentir bien. Me animaba mucho la cordialidad y la simpatía que siempre noté en las personas con quienes trataba. Debemos tener presente que la sociedad también evoluciona, y de los años l940 al l950 cambiaron mucho las cosas.-
Todo dio lugar a fijar mi personalidad con confianza y optimismo. Me propuse una vida de dedicación hacia el estudio y desarrollo de mis actividades y mi capacidad, volcándome de lleno a las disciplinadas tareas que tuviese a mi cargo. Hoy me doy cuenta que el 80 % de las personas que me trataban; no advertían mi defecto y, es posible, que el restante 20 % lo advertía; pero no le dio ninguna importancia. Y comprendo que la extrema sensibilidad también suele traicionarnos.-
Siempre tuve intenciones y nunca escatimé esfuerzos en tratar de mejorarme moral e intelectualmente, a través de las diversas manifestaciones que a diario se observan. Prestaba atención a las buenas conversaciones evaluando su sentido. Elegía un buen libro basado en los valores espirituales del hombre. Sintonizaba la radio deteniéndome en programas que alimentasen positivamente la moral y las buenas costumbres.-
A veces observaba y analizaba algún chico de mi edad en el que observaba cualidades deplorables con respecto a mi manera de sentir, pensar y ver las cosas. Tales como groserías, burlas, mal hablado y otras pendencias del tipo patotero.-
Yo atribuía ese comportamiento a que, su aspecto agradable, su apostura; Dotado de simpatías y encantos naturales; De una situación socio-económica favorables; Que se sentía dueño del mundo; Que no había angustias ni escollos para él; Ni barreras, ni tristezas, ni condena, daba la sensación que nadie podía superarlo. Y yo pensaba: “A este individuo le hace falta una pena o un sinsabor que le haga entrar en la realidad; que le hiciese sentir un poco la diferencia que existe entre el querer y el poder; entre el necesitar y el tener”.
Recuerdo los primeros años de mi vida apenada. Hallándome frente a alguien que me observara atentamente. Si mi interlocutor pasaba su mano por la boca me hacía sentir incómodo; pues señalaba una prueba evidente de haber advertido mi defecto. Me torturaba. Me colocaba en una incomodísima situación.-
Eso fue desapareciendo hasta llegar a restarle toda importancia. Lo comparo a un medicamento que ataca a un mal. Mi resistencia y los valores morales y espirituales actuaron como defensas del prejuicio y lo vencieron.-
Muchas veces reflexionando sobre lo que fue el tormento de mi juventud; analizando todos los pasajes de mi vida; mi relación con amistades, amores, compañeros de trabajo y relaciones sentimentales de toda índole; observando con qué naturalidad y sin problemas se desarrollaba la convivencia con mi pareja, me he dado cuenta y reflexiono: ¡ Qué prejuicio estúpido se tiene, hasta el punto de transformar el carácter y la conducta!...
Si todo hubiese ocurrido de otra manera, no sería el ser que soy. Cada cual tiene su destino, su temperamento. Cada cual forja su personalidad con el material que tiene a mano.-
Estoy conforme con el camino que escogí para moverme dentro de la sociedad; Que nada fue inconveniencia para sobreponerme, formar un hogar, criar una familia dentro de la mayor normalidad posible, como uno lo soñó y lo deseó, y llegar a estar orgulloso, satisfecho y feliz de ella. La vida tiene infinidad de facetas o matices. Lo narrado sólo ha sido una de ellas.-

 

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LA ILUSIÓN DE UN DISFRAZ:

En los carnavales de l94l yo contaba con l4 años de edad. La bulla de los corzos es una manifestación de alegría que se contagia muy fácilmente en nuestro ánimo y yo me encontraba en la edad de los antojos, del florecimiento de las expresiones, de las fantasías. Se había instalado en mí la idea de disfrazarme de algo original. Lo pensé‚ y lo repensé‚ mucho y se me ocurrió algo original que nunca había visto: El disfraz de un avestruz. Fueron unas cuantas semanas de madurar y elaborar esa idea. Fui haciendo un proyecto a mi manera, cuya realización fuera posible con los materiales que disponía en mi casa, en la Quinta, sin necesidad de recurrir a la compra de nada.-

No había pedido permiso a mis padres ni lo había comentado con nadie para no debilitar mis afanes y proyectos, y para evitar que algún consejo o parecer desalentador, desbaratara mis planes. Estaba enchufadísimo con esa idea.-

Una tarde, me metí en el galpón y comencé a trabajar con la estructura o armazón utilizando un alambre negro, resistente y dócil que había en abundancia en la quinta del armado de las trojes de maíz.-

La primera tarea era confeccionar el aro oval que vendría a ser la quilla del ave, con sus respectivas manijas internas para portarla. Luego le daría la altura y volumen del cuerpo en forma de un gran huevo con la capacidad adecuada a un torso humano que alojaría en su interior. La mirilla la colocaría en el buche del avestruz con una tela de trama abierta o bien con el entresacado de hilos a una arpillera para el visillo. Mas adelante se le confeccionaría el cuello con la curvatura adecuada y proporcionada al cuerpo, etc. Debía tener un tamaño que guardara proporción con las piernas de un ser humano y que su coraza tuviera la capacidad y comodidad como para alojar un torso de tamaño normal. Además, debía ser relativamente liviano y portable, cosa que no fuera fatigosa para andar con ella a cuesta durante el desfile de las máscaras. Esta era la idea global, el boceto, ante-proyecto para tener en cuenta y llevar adelante la obra. A simple vista, tenía el convencimiento de ser realizable.-

Tenía ya el bosquejo del esqueleto del avestruz tal como lo había planeado y algunas partes enhebradas dando forma y tamaño a la obra, con un desbordante entusiasmo, cuando me sorprende la llegada repentina é impensada de mi hermano Cesáreo. Me preguntó qué estaba fabricando con tanta herramienta y alambre en mi derredor y en tan solitario secreto, a puertas cerradas. Primero creí que me iba a sermonear por haber sacado las herramientas y cortado alambres. No fue así. Le pareció genial la idea cuando le expliqué mi proyecto. Lo noté entusiasmadísimo, lleno de optimismo y eufórico además. Prometió ayudarme a llevar adelante mi plan. Me dio una mano en la preparación de algunos detalles y me sugirió la realización de otros trabajos que a mí no se me habían ocurrido.-

Aunque él tenía su negocio que atender, prometió volver para seguir adelante la obra hasta terminarla.-

En un par de días más que trabajamos con ganas, quedó el avestruz armado para calzarlo. El pico se le pinté con polvo ocre a la cal y el cuerpo con polvo negro humo a la cal, dándole el tono grisáceo con flecos a manera de plumero en su cola. Quedó espectacular. Para usarlo había que introducir el torso dentro del avestruz, de las caderas para arriba. Debía vestirse de short muy cortos para que las piernas humanas simularan las piernas del animal. Era cuestión de manejarlo desde el interior, mediante dos cómodas manigeras que permitía moverlo imitando los movimientos del verdadero avestruz.-

A última hora, mis hermanos mayores, decidieron que yo era demasiado menor para esa clase de disfraces. Siempre existen seguidores que suelen ser muchachotes provocadores, dispuestos hacer cualquier broma pesada y yo no estaba preparado para esa clase de tratamiento. Era muy peligroso. Entonces había que designar alguna persona que se anime al desafío de calzarlo. Fue mi hermano Angel que gozaba de la licencia del servicio militar en esos días quién manejó el avestruz esos carnavales.-

Han pasado cincuenta años, Desde esa fecha hasta el presente he concurrido como espectador a muchos corzos y he visto muchos disfraces muy lindos, muy costosos, de mucho trabajo manual y de mucho ingenio, incluso avestruces; pero nunca vi uno con tanta prolijidad y tan parecido a un avestruz gigante. ¡... MUCHAS GRACIAS CESAREO! Con tu colaboración importantísima posibilitaste que me sintiese realizado al cristalizarse una fantasía de mi adolescencia.-

 

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UNA GRAVE IMPRUDENCIA Y TRANSGRESIÓN:

 

Mi padre consideraba a su casa, la Quinta, como sus dominios exclusivos y estaba siempre vigilante de cualquier acecho. Era muy celoso de sus posesiones y de su familia.-

Entre tantas cosas que había que preservar, estaban los pollitos BB. que tan amorosamente se desplazaban al lado de su oronda gallina como pompitas de algodón, cual capullitos vivientes, frágiles é indefensos, en procura de la semillita o lombriz que lo sustentase.-

Siempre había gallinas criando sus polluelos que, libremente, por cualquier lugar, dentro del cerco perimetral, buscaban su alimento. Y siempre había que preservarlos de las aves de rapiña que rondaban las inmediaciones en busca de su presa. En nuestro caso, los enemigos de los pollitos eran los halcones y los chimangos.-

Papá siempre tenía una escopeta de un sólo tiro, calibre l4 mm con suficientes cartuchos a mano que se usaban moderadamente, con mucha discreción y extremo cuidado. Nos había enseñado a tirar con ella y nos daba las recomendaciones más estrictas de su manejo y precaución.-

Con su permiso y bajo su supervisión practicábamos tiro al vuelo contra esos enemigos de rapiña al acecho. Además, solíamos tirar contra la gran cantidad de palomas caseras, monteras y gorriones que posaban en devastadora actitud sobre la ración que se les daba a los cerdos en engorde y cuando éstos no estaban alimentándose para evitar dar contra uno de ellos. De esa forma, a la vez de entretener nuestro tiempo, aprendíamos a usar el arma.-

En una oportunidad me encontraba con el arma en mis manos a la espera de un chimango que merodeaba la zona. Ya había tenido oportunidad de sentir el sabor al éxito y el regocijo que se experimenta voltear al vuelo una presa.-

Mi papá caminaba paseándose, recorriendo la larga galería abierta de nuestra casa, como era su hábito. Yo me hallaba sentado, con el arma apoyada sobre la mesa de la misma galería, con la cañonera del arma hacia afuera; pero no hacia arriba, como me lo habían advertido. Mi padre, sumido en sus cavilaciones y preocupaciones, no advirtió que yo estaba transgrediendo una indicación precisa y drástica suya. Yo tenía el arma cargada y, a manera de tic nervioso, jugueteaba en el disparador con mi dedo indice mientras, a la vez, sostenía el gatillo con mi dedo pulgar de la misma mano derecha, evitando el disparo inminente. Era un vaivén automático e inconsciente cual tic nervioso que practicaba sumido en quién sabe qué pensamientos sin que mi padre lo advirtiera ni yo tomara conciencia. Mi padre seguía su paso de aquí para allá, pasando una y otra vez frente al arma que yo tenía en mis manos y que él suponía desactivada. Lo grave fue cuando en un instante que mi padre acababa de pasar se me escapó un tiro. ¡Inconcebible!... Pudo haber sido fatal. Mi corazón galopaba. No sabía qué hacer. Quedé mudo de espanto.-

Sus observaciones fueron bastante suaves y consideradas tomando en cuenta la gravedad de mi error. Quizás haya sido por el susto que advirtió en mi, O conocía mi sensibilidad y no quiso encender la hoguera. No lo sé. Pero su mirada llena de serenidad, aplomo y firmeza fue la mejor observación para que yo recapacitase, tomase conciencia y me ubicase bien en la falta cometida. La ausencia de ira o pasión en sus observaciones me impresionó positivamente asimilando en absoluto sus razones.-

El aprendizaje tiene también sus riesgos. El profesor ignora siempre el duende de la imprudencia de su alumno. Quizás por eso nunca quise tener un arma en mi casa y siempre traté de desalentar a mis hijos de su inclinación a ellas. Al final, no es un deporte tan divertido que digamos y tiene demasiados riesgos.-

 

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ALGUNOS RECUERDOS:

 

La personalidad é identidad del individuo, creo que se forjan en la etapa del crecimiento; a través de sus labores, sus inclinaciones personales, cultura paterna, disciplinas, influencias del medio ambiente donde uno crece y del natural deseo de superación del ser.-

Muchas veces afloran ciertas conductas o estilos de vida que eran practicados en la infancia adolescencia o en la juventud. Cumplimiento de horarios para descansar, para levantarse, el aseo ineludible antes de alimentarse, ordenamiento de todo objeto o útil que se emplease, tiempo y comportamiento dedicados al estudio, deberes, culto, recreación etc.-

En caso de concurrencia a algún espectáculo, se nos fijaba un horario para volver a casa. Quitándonos ciertos vicios de costumbres como el de: No arrastres los pies al caminar; Marcha siempre con el cuerpo erguido y la vista hacia el frente; No distraigas tu tiempo en futilezas cuando tienes alguna obligación que cumplir, etc. Una verdadera vida disciplinada que a nadie puede molestar y a todos puede favorecer.-

El hecho de vivir en un predio alejado del pueblo facilitaba las prácticas de la cultura rural: Plantar, regar, cuidar y podar los árboles. Cómo manejar una pala, el hacha, rastrillo, azada, martillo, horquilla, guadaña y otros. Cómo emparejar y mantener ordenado el terreno circundante a la casa habitación, moviendo de un lado y llevando a otro la tierra a través de la carretilla de mano. Cómo arreglar las pasadas que hacían los animales en los cercos o la pérdida de agua de una canilla o caño. Cómo se cuida del ganado y aves de corral. Cómo colaborar participando en los trabajos del huerto y eliminar malezas.-

Recuerdo con claridad los lugares que tenían para guardar los objetos y las cosas. El lugar que tenía destinado un rebenque o fusta colgada simbólicamente detrás de la puerta de la cocina. Y digo simbólicamente porque se usaba como símbolo de castigo a nuestras faltas; pero que siempre quedaba en promesas o amague.-

En la cocina, hubo un tiempo que se utilizaron dos lámparas de luz a carburo. Eran muy comunes en esa época y ofrecían una excelente iluminación. En las Estancias había instalaciones completas de ese tipo de iluminación, con tambores de cinc para el carburo y para el agua con cuya mezcla se produce el gas combustible y metros de caño muy fino que transportaba el gas por toda la casa.-
Recuerdo la ceremonia del encendido de esas lámparas, con la proporción de uno y otro elemento que debía colocársele a los tanques para que funcionaran y las observaciones de mi padre sobre el peligroso explosivo y la nociva inhalación. Hasta no que no se tuviera determinada edad, era imposible acceder a su manejo.-

Sobre la cocina económica a leña y mesada, había una gran campana de chapón y madera que, en forma de pirámide, devoraba los humos, gases y vapores de la cocina. Sobre el marco de madera de esa gran campana piramidal, siempre había a mano una caja de fósforos, donde no se mojaban, no se perdían y estaban siempre allí disponibles aún en plena oscuridad y, sobre todo muy cerca de la hornilla de la cocina a leña.-

 

 

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LA TRILLADORA DE MI MAMA:

Entre tantas aves de corral que se criaban, había una gallina blanca que mi madre bautizó con el nombre de "Trilladora." Mi madre la quería mucho porque criaba más polluelos que ninguna otra. Jamás erraba una empollada. Mi madre la conocía como buena y le confiaba una buena cantidad de huevos. A veces, después de haber nacido los suyos, le agregaba alguno más de otra gallina, en la confianza que seguramente los criaba todos. El nombre de trilladora se lo había ganado porque donde pasaba con sus polluelos no quedaba grano, migaja ni sobrante de lo que se le ofrecía. Todo lo devoraba y desaparecía a su paso.-

Tenía una manera muy especial de cuidar y atender a sus pichones. Los esperaba, los llamaba y mantenía su pollada unida, alerta y siempre atenta para compartir alguna lombriz, mariposa o cualquier insecto que se le cruzara a su paso. Estaba siempre atenta para proteger sus polluelos al aproximarse algún gato o perro. A través de su lenguaje, los concentraba para compartir una lombriz o los alertaba cuando los tenía frente a un acecho. Parece mentira, con un especial cacareo los polluelos estaban a su lado; con otro cacareo los polluelos se escondían raudamente entre las matas de pasto. Estábamos tan familiarizados que ya conocíamos cuando pasaba algún halcón o chimango, con sólo escuchar su alerta.-

 


 

 

 


EL SÓTANO Y LOS CHACINADOS:

En la Quinta había un sótano muy grande. Todo el subsuelo de la habitación donde dormíamos los hermanos, era sótano. Medía aproximadamente 6 metros de lado por la altura de una persona normal. Una rejilla de hierro que daba hacia el sur y otra que daba hacia la galería, servía de sistema respiratorio o pulmón, le aseguraba una frescura ideal, permanente é inalterable. Entrar al sótano hacia las tres de la tarde, en pleno verano, era lo que hoy significa una sala con acondicionador de aire.-

La entrada al sótano estaba ubicada en el suelo del dormitorio. Más precisamente debajo de una cama. Una tapa o puerta de 2m de larga por 1,50m de ancho que formaba parte del piso, se levantaba, se apoyaba sobre la pared y quedaba franqueada la entrada a través de una ancha escalera de madera dura. Como estaba en nuestro dormitorio había que correr una de las cuatro camas para poder bajar allí.-

En su interior había un gran cajón de madera, ex-envase de máquinas de molinos a viento importados construidos de muy buena madera, gran tamaño y construcción resistente que estaba lleno de cueros de cerdo, pancetas, patas, orejas y tocinos salados que se iban consumiendo paulatinamente. Otro cajón idéntico contenía jamones y pancetas en proceso de salado. Por otra parte, colgados de las vigas había jamones, morcillas, tocinos, pancetas saladas y curadas y una gran cantidad de chorizos de excelente manufactura, producto de dos fechas de faenas.-

Para las carneadas se convocaba a las personas radicadas aquí, parientes y amigos españoles, "paisanos" como ellos los llamaban, que sabían trabajar en las célebres matanzas de las sierras españolas.-

De esa forma se facturaban entre 3 á 5 cerdos grandes y gordos por matanza. En cada invierno esa tarea se repetía hasta tres veces. Éramos familia numerosa. Además participaban del consumo las familias que colaboraban en la carneada.-

Recuerdo el movimiento que provocaban las carneadas. Los grandes fogones con dos tambores de agua calentándose, vigilada por el experto en la temperatura que debía tener el agua, para evitar la escaldadura. Las mesadas formadas con los "burros" o mesas de apoyar las bateas de lavar ropa y otras mesas grandes que se utilizaban sólo en época de carneada. Se preparaban hasta tres o cuatro de esos mesones. Uno para apoyar y sacrificar el cerdo y aprovechar su sangre. Otro para quitarle el pelo o cerda utilizando el agua a determinada temperatura y otro para el operativo de desguace, despostado o descuartizado de los cerdos ya limpios. Aparte, se usaban infinidad de vasijas de distinto tamaño, fuentones de cinc que se utilizaban para la selección de los triperos y otros órganos de la función intestinal que limpiándolos servían para el embutido de los distintos tipos de chacinados. Hasta la vejiga era útil para esos menesteres.-

Las medias reses quedaban una noche en proceso de oreo a la intemperie. Por la mañana siguiente se hacían simultáneamente el trozado y picado de la carne, selección de los cuartos para jamones, selección de pancetas, las más carnudas, tocinos, huesos etc. Tanto la carne picada como los jamones, las pancetas, los tocinos y otros menudos quedaban en proceso de adobo especial o tratamiento de condimentos y sal para el sazonado. Los embutidos se hacían luego de un prudencial estacionado que permitía que tomara el efecto del condimento.-

No se desperdiciaba nada más que el pelo, las pezuñas, y el contenido intestinal. Los huesos, sólo se descartaban después de haberlo utilizado en sustancioso caldo.-

Así las cosas, el sótano estaba siempre lleno de embutidos, producto de tres carneadas: Una, recién manufacturada; otra en proceso de curado o sazonado y otro que ya estaba consumiéndose.

En realidad era un hábito de la época, era una conducta, un estilo de vida que habían traído los extranjeros que practican esas costumbres. En todas las casas que hubiera un extranjero había chacinados caseros. ¡Y qué ricos!.-

De no saber yo la limpieza, prolijidad y el aseo que se extremaba en todo aquello, difícilmente hubiese sido candidato a consumirlo con tanta confianza. Es una tarea que insume entre 36 y 48 horas. Las carnes, elemento altamente perecedero, están expuestas al manoseo constante é indiscriminado, desde insectos, hasta roedores. Se trabaja con elementos, comodidades é idoneidad precaria. Debe existir una perfecta y consciente vigilancia en el proceso de elaboración, desde que se recoge la sangre hasta que ya se han embutido, oreado y colgado los chorizos. No es suficiente confiar en el curado y purificación que le pueden conceder las sales y otros condimentos que se utilizan. Debe tenerse muy en cuenta el aseo del operador... Y pensar... ¡ Qué ricos son!.

 


 

 

 

 

PERDÓN CACHO:

En una oportunidad, estando en la cocina con mi madre, me pidió que baje al sótano y le alcance algunos embutidos y cueritos de cerdo para preparar el almuerzo.-

Yo era muy pequeño aún. Al preguntarle a mi madre quién me ayudaba a correr la cama para poder franquear el acceso, me contestó que la cama ya estaba corrida porque ya había estado ella antes, por lo que podía entrar con sólo abrir la puerta del acceso al sótano. Entré a la habitación y, efectivamente, la cama estaba corrida hasta muy cerca del borde de la abertura del sótano. Sobre ésa cama dormía uno de mis hermanitos menores, niño aún. Mi hermano Ángel (Cacho), le hacía reír con festejos y cariños que le prodigaba, parado al pié de la cama, con sus espaldas hacia el borde perimetral de la puerta del sótano. Mi hermano Cacho, cuando yo abrí la puerta del sótano, quedó dando sus espaldas hacia el borde del sótano abierto. Entusiasmado con las ternuras del niño, no advirtió su comprometida situación. Yo no pensé nada más que en cumplir con el mandato de mi madre. Yo era aún un niño de diez años aproximadamente Abrí la puerta sin advertir que mi hermano mayor quedaba al borde de un vacío impensado, ignorando totalmente lo que yo hacía detrás de él. Una leve intención de mover sus pies de lugar fue suficiente para perder estabilidad y caer como un saco de papas hacia el interior del sótano. Rodando por la escalera amplia, mi hermano llegó al fondo del sótano antes que yo.-

No pasó gran cosa. Creo que algunos golpes y rasguños en una pierna sin fractura. Nada para lo que pudo haber ocurrido. Tampoco fue mucho el repunte que me dieron, sólo una clara observación; pero el susto me alcanzó muy bien para comprender la responsabilidad, el juicio y la atención que debe acompañarnos siempre en nuestros actos.-

 

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LUIS AJUSTANDO CUENTAS:

Una tarde encontré a mi hermano Luis, a la sombra de una planta, rodeado de herramientas y alambres, confeccionando algo así como una potente cachiporra. Había unido varios alambres de más ó menos 30 cts. formando una vara. Le fabricó, en un extremo, una cabeza con una envoltura de goma de cámara de caucho y, en el otro extremo, le había colocado una manija.-

Lo encontré muy serio, sumido en el retorcido del alambre con pinza y tenaza. Era costumbre muy particular de él, cuando estaba entregado a un esfuerzo con sus manos, sacar la lengua por un costado de la boca apretándola con los premolares en apoyo a su tarea. Cuando hacía algo, él no hablaba y le gustaba muy poco que le hiciesen preguntas. Solía frenar cualquier intento de diálogo con una brusca, tajante é inesperada contestación que lo dejaba a uno, helado.-

Con algo de timidez por miedo a una contestación irónica, después de un buen rato le pregunté: ¿ Que estás fabricando Luis?... Demoró un rato en contestarme. Yo lo miraba en silencio estudiando los músculos de su rostro, esperando su respuesta. Parecía un diálogo entre “El Chavo” y “Quico”, Luego como mascullando su tenebrosa y secreta intención, blandiendo su flamante arma me dijo: "Déjalo nomás... que me diga algo si se anima... vas a ver vos cómo le va a ir..." Y se alejó sin dejar más explicaciones. Yo pensé ¡ Vaya... Vaya... qué genio!... Tal vez en sus 12 o 13 años que tendría, habría tenido alguna diferencia con algún compañero, o pensaba defenderse de alguna amenaza tan común a esa edad entre chicos.-

 


 

 

 

INSOLITA MEDICINA CASERA:

En una oportunidad descubrí una verruga entre el dedo indice y el dedo pulgar de mi mano izquierda. Allí, en el filo de la unión entre la palma y el dorso de la mano. No fue que me molestara, porque era indolora; pero eso allí quedaba tan cómodo para mordisquearlo inconscientemente, que lo hice hasta terminar con ella.-
No le presté ninguna atención y concluyó en una infección al contacto con la tierra. Sentía la mano inflamada y dolorida y se lo hice saber a mi padre. Me lavó con agua jabonosa, cubrió mi herida con una larga venda y me ordenó que cada vez que tuviese deseos de orinar, lo hiciese sobre el vendaje; Que mojase la herida. Al cabo de un par de días me quitó el vendaje y estaba la herida totalmente cicatrizada. ¿ De dónde sacó mi padre que la orina tuviese propiedades cicatrizantes y curativas?... Para mí fue tan extraña esa medicación que me quedó grabada para siempre.-

 

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MI JUVENTUD, MI VIDA:

La enseñanza que hemos recibido todos los hermanos, ha sido la escuela primaria y el estudio Comercial. Salvo la situación de los dos menores Juan y Hugo que lograron alcanzar títulos terciarios. El primero Abogado, el segundo la Docencia.-

En esa época era difícil acceder a los estudios secundarios básicos. Existía el llamado Bachiller, que no era otra cosa que haber cumplido la segunda enseñanza; El hoy llamado Quinto año de las escuelas secundarias que hoy funcionan en casi todos los pueblos de mediana importancia para arriba. Esa graduación de Bachiller se podía obtener sólo en las grandes ciudades, o sea, en algunas cabeceras de partido. Resultaba costoso por los traslados, estadías, etc. y debía desarrollarse previamente un curso preparatorio de selección y capacidad intelectual; Luego, paulatinamente, con el correr de los años comenzó a posibilitarse los accesos hasta llegar a fundar escuelas de ciclo básico.-

La única enseñanza secundaria que se impartía en los pueblos, era el comercial y el preparatorio para entrar al bachillerato. Generalmente eran atendido por profesores particulares, todos extranjeros, incorporados a Academias de enseñanza secundaria, con asiento en la Capital Federal. El profesor incorporado impartía clases en los pueblos, luego la Academia los examinaba y le otorgaba la credencial o diploma correspondiente.-

En Mones Cazón, el Profesor Don Eduardo Miguel del Campo estaba incorporado a la Academia Mercantil Fossa y atendía la ilustración de hasta el cuarto año comercial, otorgando en tal caso el título de Contador Mercantil. Este estudio incluía otras materias complementarias como Historia, Geografía, Gramática, Aritmética, etc. y, gradualmente por año, iba otorgando los títulos de Primer año; Segundo año; y Tercer año de Tenedor de Libros y culminaba con el de Perito Mercantíl en el cuarto año. Hubo otro incorporado, no recuerdo a qué Academia de la Capital Federal, atendido por el Profesor Don José M. Pordomingo. De ello sólo tuve noticias. Cuando yo lo conocí a Don Pordomingo, él había fundado una tienda.-

No eran títulos trascendentales ni certificatorios en el orden legal; pero era suficiente para ilustrar al alumnado del interior, ante la falta de otra enseñanza, en un grado de cultura general de mucha importancia.-

Un tiempo después de recibir esa ilustración, tuve tres ofrecimientos de trabajo que me llenaron de ilusión en aquella edad. Fue a través del Jefe de la Estación Don Gabriel Cuey. Que me había enseñado el Telégrafo. Uno era entrar de escribiente a la Estancia Santa Rita, con un importante sueldo inicial y lugar para habitar; Otro, era trabajar en un Escritorio de Compra Venta de Cereales y semillas de los Hermanos Odriozola y otro era darme la posibilidad de entrar en las oficinas de Contaduría de Ferro-Carriles en Buenos Aires como practicante con posibilidades de ascender. En todos, recomendados por el Jefe citado.-

Yo era joven, contaba con unos 16 o 17 años aproximadamente y estaba lleno de ilusiones. Deseaba desarrollar mis conocimientos en alguna empresa y llegar hasta donde dieran mis aptitudes, como comúnmente ocurre con toda aspiración.-

Solamente había practicado dos años en el Almacén de Ramos Generales de Antona y Cía. Pasando las anotaciones de borradores, a libros de comercio de su sociedad que mantenía con su sobrino Juan Antona "Juanillo".

Como era natural en familias de nuestro tipo, todo se manejaba de acuerdo a conformidad y opinión de mis mayores, o sea, de mi padre y de mis hermanos mayores. Debía lograr el visto bueno de mi cúpula y eso se obtenía expresando a su consideración mis ideales y aspiraciones. Así lo hice; pero fracasé en los tres intentos de independencia laboral. La razón de oposición tenía un fundamento, fue que debíamos constituirnos en un frente de unión para administrar y explotar familiarmente los bienes de mi padre, próximos a obtenerse, una vez recibidos de la vieja sociedad que mi padre tenía con su hermano, en vías de disolución. En consecuencia, mis aspiraciones personales; mis ilusiones de aletear hacia un mundo nuevo, distinto y mis deseos de independencia se vieron frustrados.-

De ese modo, más adelante, la suerte me llevó al campo "La Criolla" donde estaban mis hermanos mayores y donde complementé todas clases de actividades de campo. De a caballo atendiendo lotes de vacas en parición; Con las maquinarias roturando, sembrando, terraplenando, vacunando, alambrando, atención de una huerta, cosechar, acarrear, entrar las bolsas de cereales y estibarlas en el galpón, atender la cocina, el parque, limpieza de instalaciones, etc. A veces sólo, otras acompañado por alguno de mis hermanos o empleados. Todas las actividades eran alternadas con otras, y temporarias, dado que la explotación rural se desarrolla en ciclos y allí, había que hacer de todo y en cualquier momento.-

Dos o tres años antes de cumplir con mi servicio militar (antes era a los veinte años) y otros dos o tres años posteriores a él, desarrollé toda actividad relacionada con el campo junto a mis hermanos, en la atención de las mil ochocientas hectáreas de mi padre, en sociedad con su hermano, hasta que éstos bienes entraron en una fortuita Administración Judicial por disolución de sociedad y repartición de bienes.-

Pero, como se verá mas adelante, yo estaba predestinado a atender la misteriosa conjugación de las cifras o cómputos. La necesidad de trabajar y la vocación rural de mis hermanos mayores, frente a las circunstancias, hizo que formáramos una Sociedad Civil para la explotación Agrícola Ganadera y dedicarnos a ésa actividad hasta tanto se resolviera la demanda jurídica de la vieja sociedad mencionada de mi padre con su hermano mayor.-
Tanto el ordenamiento contable, como la atención y control de los movimientos comerciales y bancarios, recayeron en mi responsabilidad, me fueron confiados exclusivamente a mí desde el año l949 hasta el año l962 en la Sociedad Civil Hijos de Belisario González y desde allí hasta el año l984 en la Sociedad en Comandita Hijos de Belisario González.-

Independientemente de todo ello hacia el mes de octubre o noviembre de l950 fui comisionado, si cabe ésta palabra, a las oficinas de la Cooperativa Agropecuaria de Salazar Ltda. dependiente de la ACAB. (Asociación de Cooperativas Agrarias Bonaerenses) Organismo oficial éste, que reglamentaba y supervisaba el funcionamiento, Administración y Asesoramientos de todas las Cooperativas de ese tipo.-

Mi hermano Angel (Cacho) era quien regenteaba el grupo de mi familia. Constituía el elemento que amalgamaba nuestros esfuerzos, nuestros ideales, nuestras aptitudes. Fue el eje central sobre cuya inspiración giraba toda actividad comercial de nuestra Sociedad Civil desde l949 hasta l961 y bajo su exclusiva Administración General.-

Cacho era amigo íntimo del Sr. Raimundo Valentín Besga, un político Salazarense de mucha capacidad é importantes influencias en la cúpula del partido gobernante. A través de esa gran amistad se había compenetrado de sus ideales y colaboraría luego de las gestiones que Besga estaba realizando ante el Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires tendientes a lograr que se dejara sin efecto la venta de aproximadamente l6.000 hectáreas de campo que rodeaba la parte oeste, sur y sudeste del pueblo de Salazar, cuya subasta pública era inminente. La finalidad era interponerse solicitando directamente la expropiación del citado lote, con destino a la colonización de esta zona. Era evidente esa necesidad, y los planes del gobierno incluía el accionar de esa naturaleza.-

Las gestiones tuvieron éxito. Todo se planeó y se realizó a conciencia. Los proyectos del Gobierno incluían esos propósitos para afincar las personas con familia y capacidad productora en pequeña y mediana escala.-

Era complemento de esa planificación gubernamental, la creación de Cooperativas que asociaran ideas y esfuerzos en favor de una mejor organización y producción agropecuaria. Luego de la creación oficial en el Registro de las Personas, la Cooperativa Agropecuaria de Salazar Ltda. con unos 300 socios productores, se ponía en marcha. Mas adelante de esa creación fue cuando propusieron mi colaboración y la acepté con gusto.-

En esa fecha no conocía aún el pueblo de Salazar. Alguna vez, cuando contaba con 15 ó 16 años, había llegado acompañando a mi primo Jorge, por orden de mi padre, en el automóvil que teníamos en la Quinta. Una Cupe Ford 1938 de-luxe (así se denominaba el vehículo) Jorge estaba a cargo de la explotación de la Chacra La María Elena de la antigua sociedad de mi padre y mi tío. Jorge vivía con su familia. Y al no tener en condiciones su automóvil transitoriamente, recurría a mi padre que le enviara el suyo para hacer alguna diligencia urgente cuando lo necesitaba. Esto había ocurrido unos ocho o nueve años atrás. No tenía la mínima idea cómo era el pueblo ni su gente dado que lo había visto de pasada, unos cuantos minutos nada más, en tres o cuatro oportunidades.-

Recién llegado a Salazar, a fines de l950 (Año del Libertador General San Martín) me instalé en una de las habitaciones del edificio de la Cooperativa, cuya ventana daba hacia las vías del Ferro-Carril General Belgrano que aún funcionaba. El sitio puntual donde se hallaba ubicada mi habitación y los baños del edificio, es el que hoy da al paredón de la primer cancha de Paddle.-

Mi tarea sería colaborar en las anotaciones y controles administrativos de la Cooperativa. Su evolución hasta ese momento, tan solo era de formación. Recientemente habían adquirido el Almacén de Ramos Generales de Don Alfredo Muslera y Cía. que funcionaba allí mismo, desde varios años atrás.-

La Cooperativa aún no tenía la importancia ni el movimiento que llegó a tener años mas tarde, cuando se adjudicó la Colonia y llegaron los Señores Productores adjudicatarios a radicarse y explotar sus tierras.-

Ese tipo de Cooperativas, llamadas oficiales, ya hacía un tiempo que venían funcionando en todos los puntos de la provincia, con gran empuje, apoyadas y estimuladas por el Gobierno de la Provincia de Bs. Aires a través del Ministerio de Asuntos Agrarios, en cuyos organismos se pretendió volcar el control del mercado interno. Hubo escasez de determinados productos y su racionamiento se llevaba a cabo a través de esas Cooperativas, tales como cubiertas, tractores, maquinarias, automotores, algunos repuestos, etc. De pasada, se exigía la condición de Asociado para acrecentar el Capital Social y se medía la actividad que giraba el postulante a través de la Cooperativa para calificarlo y favorecerlo ó no con la cuota o ración que solicitara.-

También dependía de la “camiseta” que usase. En ese momento y en esas circunstancias no cejaban en aprovechar las oportunidades para hacer "adherentes". Era cuestión de apelar hasta de las necesidades que padecía el auténtico productor para hacer adictos.-

Personalmente soy y fui apolítico en mis ideas y expresiones. Jamás pertenecí a ningún comité político. No los juzgo mal tampoco. Simplemente no me gusta ese "Compromiso" que se contrae al tener que seguir a una cúpula que maneja al ciudadano.-

Sin embargo, cuando recién llegué a mi nuevo destino de trabajo, lo primero que me entregaron, sutilmente, fue una solicitud de adhesión para que firmase por si quería acompañarlos.-

Yo fui dócil. Además, en esas circunstancias vividas, si ése era el precio para poder desempeñarme en una tarea que amaba por vocación, lo hacía con mucho placer. Firmé el papel como para no tener problemas.-

Sabía que era una práctica muy generalizada y que, a los reacios, tarde o temprano los marcaban y la mayoría de las veces solían pagar muy caro su resistencia. Bien sabía yo que todo aquello que se hacía poco menos que a la fuerza, no me quitarían mis ideales, mis derechos, ni mis principios. Creo que pensaba con filosofía dentro de mi escaso alcance político. No era tiempo ni momento de empacarse ni de remar contra la corriente. Debía cabrestear socarronamente.-

En ese sentido, siempre he pensado que las personas que componen los partidos, pierdan cierta libertad de conducirse y de actuar con autenticidad, desde el momento que se comprometen a seguir los fundamentos determinados por los ideales de otros.-

Opino que las personas que, en definitiva, deciden una elección Presidencial son aquellas que no están comprometidas. Los que, cuando aparece un candidato que demuestra tener condiciones de desempeñar un cargo, tienen la oportunidad de apoyarlo y, cuando han votado a un candidato que luego no resulta capaz, tienen la oportunidad y el derecho de puntualizar sus faltas o errores sin que haya un organismo político que se oponga. Creo que en el ciudadano libre, está la autenticidad del voto. Los demás están "cantados". Están determinados por los afiliados que tiene cada partido político.-

Entiendo que, en política, las adhesiones no deben comprarse, obligarse, exigirse ni mendigarse. Terminan siendo una burda mentira. Las afiliaciones han de ser absolutamente espontáneas para conservar su integridad y moralidad.-

De cualquier modo, la Cooperativa era una realidad de ese momento y, nos guste o no, había que hacer las cosas bien sin detenerse a pensar en ideologías políticas. El tiempo se encargaría, más adelante, en hacer desaparecer ese tipo de Cooperativas creadas con una conducción partidaria.-

Todo fue así. Oficialmente se pregonaba: "Todos los productores deben agremiarse y estar unidos a través de sus Cooperativas". Y lo que verdaderamente se hacía era manejarla desde su cúpula, a través de sus instituciones madres. Lo mismo se hizo con las asociaciones gremiales. Se les ordenaba: "Todos los obreros deben agremiarse para deliberar en conjunto y exigir sus derechos". Lo que verdaderamente se hacía era manejar al obrero políticamente a través de sus secretarios sindicales a buenos sueldos.-

Mientras tanto, todo aquello imprimió una gran actividad a la Cooperativa, llegando a ser un gran emporio, donde se podía adquirir de todo. A través de ella se le proveyó a los socios adjudicatarios de la Colonia, de materiales de construcción, alambres, postes, varillas, maquinarias, repuestos, semillas, seguros, combustibles, ropas y alimentos.-

Además, la Cooperativa venía ejerciendo las funciones de Agencia ó Secretaría del Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Bs. As. Mediando entre aquel y los productores de la zona, en los arriendos de lotes de extensión expropiada. Para la siembra de una sola cosecha. Aprovechamiento de lotes con pastoreos y buenos rastrojos en lapsos entre los loteos o subdivisión, y la adjudicación definitiva.-

Esto llevó aproximadamente un año. Los Agrimensores, los Ingenieros, técnicos encargados de mediciones y subdivisiones, y otros funcionarios, ejercían todas sus actividades en dependencias de la Cooperativa; Era el cuartel de operaciones.-

Recuerdo que entre el grupo de gente que colaboraba en mediciones y subdivisiones o loteos, estaba el Dr. Federico Napurí. En esa época creo que estaba terminando sus estudios de Veterinario y se había empleado en el Ministerio de Asuntos Agrarios. Su condición de extranjero, hizo que debiera costearse sus estudios con algún empleo que, por lo menos, le debe haber costado su adhesión al oficialismo. Ahí fue donde yo lo conocí. Ahí fue donde él conoció la zona y, años más adelante se radicaría como Veterinario en la zona de Pehuajó. Su nacionalidad es peruana.-

Al total de las 16.000 hectáreas adjudicadas, desde un principio se las denominó Colonia Evita. Poco después de la llamada Revolución Libertadora, año 1955, pasó a denominarse Colonia "El Pincen". La extensión total del campo expropiado era de 15.9l7 H. 14 A y 36 C. El loteo se hizo en 71 parcelas o lotes de, entre unas 100 Has y 300 Has. Y eran más o menos así:
Lote 1a - Adjudicado a BERTUZZI con 99 H 76 a 67c
Lote 1b - Adjudicado a GARBAGNOLI " 150 " 68 " 73
Lote 2 - Adjudicado a E.MEDEI " 206 " 85 " 61
Lote 3 - Adjudicado a GONZALEZ Novoa 222 " 12 " 43
Lote 4 - Adjudicado a BENITEZ C." 223 " 01 " 22
Lote 5 - Adjudicado a D'ACENCAO " 221 " 31 " 08
Lote 6 - Adjudicado a Z.IBAÑÀEZ " 204 " 75 " 9
Lote 7 - Adjudicado a E.THOMAS " 234 " 35 " 78
Lote 8 - Adjudicado a J.BENITO " 242 " 00 " 27
Lote 9 - Adjudicado a J.SOSA " 249 " 28 " 29
Lote 10 - Adjudicado a O.MEDEI " 275 " 26 " 27
Lote 11 - Adjudicado a B.GARDONI " 179 " 98 " 03
Lote l2 - Adjudicado a R TRUFERO " 311 H 85 a 20
Lote 13 - Adjudicado a B BENEITEZ " 194 " 19 " 12
Lote 14 - Adjudicado a A VILLAMOR " l95 " 56 " 02
Lote 15 - Adjudicado a J D'OVIDIO " 219 " 08 " 85
Lote 16 - Adjudicado a P GUERRERO " 217 " 33 " 64
Lote l7 - Adjudicado a F.BARNI " 221 " 47 " 76
Lote 18 - Adjudicado a J.J.RUMIANO " 248 " 52 " 40
Lote 19 - Adjudicado a M.ALVAREZ F." 250 " 36 " 46
Lote 20 - Adjudicado a C.BLANCO " 196 " 50 " 20
Lote 21 - Adjudicado a R.VELAZCO “ 199 " 68 " 07
Lote 22 - Adjudicado a J.VICENTE R." 286 " 57 " 49
Lote 23 - Adjudicado a J.BARREÑA " 250 " 63 " 84
Lote 24 - Adjudicado a V.ITURRI " 248 " 06 " 97
Lote 25 - Adjudicado a T.ROSALES " 245 " 52 " 33
Lote 26 - Adjudicado a J.MAYORAL “ 184 " 96 " 08
Lote 27 - Adjudicado a J.M.FRANCOZ " 185 " 13 " 02
Lote 28 - Adjudicado a T.VICENTE " 190 " 08 " 29
Lote 29 - Adjudicado a J.APARICIO" 193 " 83 " 31
Lote 30 - Adjudicado a G.VICENTE " 201 " 16 " 93
Lote 31 - Adjudicado a B.FOLGADO " 197 " 02 " 05
Lote 32 Adjudicado a R.WILMOT " l21 " 84 " 38
Lote 33 - Adjudicado a J.BORDOY " 116 " 90 " 74
Lote 34 - Adjudicado a C.TORRES " 120 " 91 " 62
Lote 35 - Adjudicado a A.ARREBOLA 122 " 15 " 64
Lote 36 - Adjudicado a O.MARTINEZ" 124 " 52 " 59
Lote 37 - Adjudicado a M.NARVAEZ " 121 " 46 " 69
Lote 38 - Adjudicado a F.PRIETO " 120 " 21 " 89
Lote 39 - Adjudicado a A.LLANO " 127 " 94 " 10
Lote 40 - Adjudicado a G.MATEO " 125 " 30 " 34
Lote 41 - Adjudicado a A.GONZALEZ" 180 " 97 " 55
Lote 42 - Adjudicado a J.GONZALEZ" 193 " 11 " 50
Lote 43 - Adjudicado a E.PACHECO " 175 " 17 " 53
Lote 44 - Adjudicado a M.HERRERO " 186 " 51 " 56
Lote 45 - Adjudicado a M.ESPIERRES 203 " 46 " 33
Lote 46 - Adjudicado a A.GUTIERREZ 176 " 85 " 22
Lote 47 - Adjudicado a A.TINCANI " 203 " 85 " 05
Lote 48 - Adjudicado a J.M.CARRILLO" 191 " 70 " 98
Lote 49 - Adjudicado a P.LAINO " 222 " 62 " 18
Lote 50 - Adjudicado a M.ORDOÑEZ " 207 " 59 " 03
Lote 51 - Adjudicado a SANCHEZ C." 219 " 34 " 99
Lote 52 - Adjudicado a N.ALONSO " 210 " 81 " 08
Lote 53 - Adjudicado a A.ALVES " 206 " 00 " 13
Lote 54 - Adjudicado a M.FERNANDEZ" 199 " 29 " 33
Lote 55 - Adjudicado a A.HERNANDEZ " 222 " 71 " 55
Lote 56 - Adjudicado a J.B.BIDART" 206 " 00 " 24
Lote 57 - Adjudicado a I.LUQUES " 216 " 10 " 41
Lote 58 - Adjudicado a J.C.ABBIATE " 209 " 71 " 48
Lote 59 - Adjudicado a G.FRUTOS " 161 " 71 " 21
Lote 60 - Adjudicado a S.GAVILAN " 158 " 26 " 87
Lote 61 - Adjudicado a J.HERMOSILLA" 171 " 92 " 83
Lote 62 - Adjudicado a A.VILLANUEVA" 277 " 27 " 28
Lote 63 - Adjudicado a Z.MARTINEZ" 283 " 85 " 88
Lote 64 - Adjudicado a O.ORMAECHEA " 278 " 70 " 08
Lote 65 - Adjudicado a J.M.PIÑUEL" 198 " 34 " 04
Lote 66 - Adjudicado a M.PRADA con 201 H 13 a 80
Lote 67 - Adjudicado a L.M.RUBIO " 285 " 13 " 35
Lote 68 - Adjudicado a C.R.BOITAR" 197 " 38 " 97
Lote 69 - Adjudicado a A.F.MARTIN " 203 " 99 " 22
Lote 70 - Adjudicado a F.RIAL " 189 " 37 " 95

Si hacemos una suma de la superficie que fue adjudicada de acuerdo a la lista precedente, seguramente no coincide con el total de hectáreas expropiadas. Debe tenerse en cuenta que el Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires reservó varios predios de acuerdo a lo siguiente:

Lote A de 656 H 98 a 40 c Loteo menor en Girodias
Lote B de 262 H 67 a 90 c Vivero y un nuevo lote,
Lote C de 338 H 95 a 48 c Loteo menor en Mouras
Lote D de 116 H 95 a 11 c Loteo menor en Salazar:

Vale decir que el Ministerio se reservó los lotes últimamente mencionados, por un total de 1.375 Has. 56 as. 89 c. que se adjudicarían más adelante. De allí se adjudicó más adelante el lote a J.GONZALEZ SANTOS y varias quintas en las inmediaciones de la Estación Girodías; Un lote al Sr.GONZALEZ, José, que más adelante lo vendió al Sr.THOMAS y el Lote B adjudicado al VIVERO FORESTAL; Las adjudicaciones de quintas importantes a J.MAIOLA; A.H.LEDEZMA y J.D.MARQUEZ, y varias quintas menores que surgen del lote C. Y por último, algunas quintas adjudicadas entre Mouras y Salazar del Lote D.-
La Cooperativa colaboraba, coordinaba y se complementaba con el Ministerio de Asuntos Agrarios. Siempre fue el nexo entre los funcionarios y el aspirante a Colono.-

Más adelante lo haría entre el Ministerio y el Adjudicatario. La Cooperativa siempre fue el Gran Comercio de Ramos Generales de la época en Salazar. Cumplió un importante rol en el desarrollo de la zona.-

La Cooperativa Agropecuaria de Salazar Ltda. todo lo tenía. El Gobierno la eximía de muchos impuestos, diría, de todos los impuestos y le otorgaba preferencias para los cupos de mercaderías, útiles ó maquinarias que se racionaran por alguna causa. Por ello estaban en condiciones de competir sin esfuerzo alguno con el comercio tradicional de aquel entonces.-

Creo yo que, como consecuencia de ello, fueron desapareciendo los grandes Almacenes de Ramos Generales de antigua data, que había en todo lugar. Que yo recuerde, puedo nombrar unos cuantos que dejaron de tener resplandor a partir de esa época. Fueron desapareciendo luego: Guillermo Mendaña en Trongé; Bueno Hermanos en Girodías; Bernardo Aquerman en Salazar; Antona y Cía en Mones Cazón; La Buena Medida en Mones Cazón; Casa Marroquín en Treinta de Agosto: Mendizábal en Andant; Aquilino Martínez en Lavalle; Roteta y Tamborenea en Hénderson, etc.-

Cada comercio de Ramos Generales tenía la competencia de alguna Cooperativa en su zona de influencia comercial y que, por las causas apuntadas, las actividades de éstas, hicieron que desaparezcan los viejos Comercios nacidos a principios del siglo 20 fundados por nuestros padres y abuelos.-

La primera persona que traté en la Cooperativa, fue a Elisardo Vicente. Fue en ocasión de venir a buscar algunos productos de almacén para nuestro campamento de la Sociedad Civil Hijos de Belisario González, una semana antes de ingresar como colaborador de la Cooperativa.-

Nos hicimos amigos de inmediato. Más adelante conocería al resto del personal, encargados, empleados y colaboradores que tenía la Cooperativa. Allí trabajaba Sebastian Pinto como encargado del movimiento de Cereales y semillas; Don Félix Brunelli, encargado de Almacén y Bazar; Constantino García encargado de venta de Ferretería, Corralón, materiales de construcción, de alambrados, maquinarias y herramientas; Primo M. Pantanali encargado de Tienda y Zapatería; Arturo Peña como Chofer del camión y ayudante de patio y Corralón; Raúl Folgar (Negro), como empleado de Almacen y otros dependientes que no recuerdo mucho sus nombres porque muy pronto desaparecieron de la zona sin que los hubiese conocido mayormente.-

Mi tarea la tomé con mucha dedicación. Tuve que ubicarme en los temas y eso me encantaba. Entraba a las 7,30 de la mañana hasta el mediodía. Por la tarde, después de las 15, hasta las 21 has.-

A la hora del almuerzo recibía una "vianda" que me acercaba Armando Parra o su hermano Coco desde la Fonda de su padre don Mateo Parra. El servicio se repetía por la noche con la "vianda" de la cena. Era para evitar las molestias y el tiempo que insumía llegarse caminando hasta el Hotel Ferrari (éste no daba Vianda), con la consiguiente diferencia en el costo y la comodidad que implicaba no tener que esperar hasta que le sirviesen.-

Esas formas de alimentación la adopté hasta que mi hermano Ángel (Cacho) contrajo enlace y se radicó en Salazar. Su hogar fue la esquina de los terrenos de la Sodería, propiedad de Antonio Lorenzo. Lo alquiló la Sociedad Civil Hijos de Belisario González. Allí nos concentrábamos todos los integrantes de la sociedad. Allí se elaboraban los negocios. Allí se centralizó la Administración de la Sociedad Civil y allí almorzaba y cenaba yo como hermano y como socio; aunque conservaba la habitación que me habían asignado en la Cooperativa, como un rincón personal.-

Mis gastos de Manutención los absorbía la Soc. Civil a quién estaba yo ligado por contrato y para quién iban a parar mis haberes o sueldo de la Cooperativa como contribución a mis esfuerzos.-

Como socio integrante de la Sociedad Civil, yo tenía una asignación dado que estaban a mi cargo y bajo mi responsabilidad, los libros de contabilidad de la misma.-

Había crecido y me había educado junto a mis padres y hermanos poco menos que en el campo. El ambiente social no lo conocía. Es más, me chocaba un poco ver la gente que desperdiciaba su tiempo en los mostradores de Cantinas y de Confiterías, charlando de bueyes perdidos la mayoría de las veces, haciendo comentarios intrascendentes que, más de una vez, resultaban tendenciosos y pendencieros.-

Mi relación social entonces, se limitaba a concurrir a bailes de algún Club o Cooperadora, ir al cine o salir a cabalgar los días domingos o feriados rigurosos, cuando determinaba no trabajarlos. Así fui haciendo sin prisa, y sin modificar mi estilo de vida; Ni mi forma de ver y pensar las cosas; De algunos conocidos y amigos de ambos sexos.-

Los primeros amigos que encontré en mi camino fueron producto de las circunstancias. Unos surgidos del estrecho trato en el trabajo, otros por causas diversas de simpatía, afinidad, relación, identidad o correspondencia. Entre ésas amistades se pueden contar las más variadas y hasta insólitas cualidades, calidades y niveles.-

Se encuentra al que busca confidencias paras divulgarlas a su antojo ante quien se le ocurra creando controversias; al irónico; al haragán recalcitrante; al vicioso de alcoholes y timbas; al perdido de farras y mujeres. También está el virtuoso que, por su particular forma de ser, nos enseña un nuevo estilo. Todos, en fin, se manifiestan amigos y no hay ninguna razón para negarlos.-
La amistad, los afectos o simpatías entre los seres, no se cultivan por algún interés en especial. O son amigos, o no lo son y, a veces, hasta el más necio y vil nos sirve de enseñanza si sabemos manejarlo y comprenderlo. Eso también ayuda a forjarse el carácter y la personalidad. La inteligencia radica en la capacidad de descubrir, aprovechar y saber manejar las circunstancias que se presentan en la vida para obtener una ventaja o beneficio.-

En el tiempo que estuve en relación de dependencia en la Cooperativa, entre octubre de 1950 hasta junio de 1956, viví como sometido entre dos responsabilidades. La independencia y libertad en mis actividades como empleado de la Cooperativa fue relativa o aparente. Siempre estuve como atado o comprometido a la actividad que desarrollara la Sociedad Civil, a quién pertenecía socialmente.-

Además de mi aporte intelectual, colaboré en tareas que requerían esfuerzo físico en la Sociedad Civil, aún estando en la Cooperativa. La cuestión era colaborar. Así, en los momentos de cosecha, contribuí con mi aporte de ayudante en el camión de la Sociedad Civil trasladando cereal, entregar o estibar bolsas en galpones, etc. O servía de apoyo para las oportunidades que había trabajos con hacienda o maquinarias.-

En el lapso de los años 1950 y 1956 que comprendió mi relación de dependencia en la Cooperativa Agropecuaria de Salazar Ltda., puedo resumir así mi vida: En lo personal me sentí realizado puesto que me encontraba en el ambiente que siempre había soñado y para el cual me había preparado, es decir, desarrollando las tareas que me gustaba hacer. Afirmando y acrecentando mis conocimientos; madurando y palpando el sentido de la responsabilidad. Me posibilitaba el ejercicio lícito de una actividad que amaba por vocación. Tenía oportunidad de aplicar los conocimientos adquiridos y me sentía feliz de poner en práctica lo que teóricamente había aprendido sobre toda clase de anotaciones, planillas, estadísticas, cuadros comparativos, formularios, archivos, etc.

En lo afectivo tuve oportunidad de contar con una cantidad limitada de amigos estables, dada mi forma de ser; pero entiendo haber cultivado una definida amistad y leal compañerismo. Mis relaciones sentimentales se desenvolvieron en forma normal. Sin precipitaciones ni pasiones. Participando en fiestas familiares y populares, reuniones, espectáculos, etc. cuando entendía que existía seriedad y organización, hasta encontrar el sentimiento justo que consideré ideal para formar un hogar.-

En lo político, me cuidé bien en evitar opiniones, aunque las tuviera, dado que el poder gobernante no era precisamente mi ideal.-

En lo económico, la relación de dependencia con la Cooperativa, me posibilitó la adquisición en propiedad del terreno donde años mas tarde levanté las cuatro paredes de mi casa.-

La Cooperativa era propietaria de la mitad de la manzana 90 y tenía el proyecto de efectuar la venta de la misma en razón de requerirlo el giro de sus actividades. A mí me habían anunciado en forma personal que, en virtud de mi singular desempeño en mis tareas administrativas, puestas de manifiesto a favor de la Institución, habían decidido otorgarme un premio o prebenda, dándome la ocasión de elegir lo que en ese momento pudiese necesitar en dinero o en efectos.-

Mi opinión fue que me cediesen o me vendiesen la fracción del lote "L" sobre la Avda. San Martín, de 20 metros de frente por 56 metros de fondo. Más adelante fue considerado en el Consejo de Administración y se me otorgó la cesión de ese terreno.-

No me olvidaré nunca la importancia de ese gesto de reconocimiento, como también, siempre me felicitaré de haber elegido como obsequio, un trozo de tierra para asegurarme un futuro nido.-

Inmediatamente después de haberme hecho de amigos y conocidos, era frecuente que concurriera a bailes, paseos cabalgando, o a fiestas familiares que se hacían, compartiendo siempre con los demás jóvenes que gustaban del baile como a mí. Pese a mi condición de "forastero" o gracias a ello, tal vez, todos sin excepción, eran muy buenos amigos. Me hice asiduo concurrente a las Misas que se ofrecían en La Capilla. Había mucho elemento humano que me agradaba de verdad.-

Mi actividad durante los seis años que permanecí en la Cooperativa, fue por demás intensa. El movimiento comercial, la evolución y la transformación operados entre los años 1952 y 1955 fueron de real importancia. La radicación de los 70 adjudicatarios de la Colonia le dio un significativo empuje al ámbito Salazarense; Como consecuencia, al comercio en general y a la Cooperativa en especial.-

Yo me movía en un escenario donde no advertía el crecimiento por mi permanente apego a mis tareas cada vez más grandes en volumen y en responsabilidades.-

Los Consejos de Administración se sucedían anualmente. A veces los cambios del Consejo eran parciales y otras veces eran totales. Lo mismo ocurría con los Gerentes de la Cooperativa. Durante el primer año de mi estadía, eran los socios los que integraban el Consejo de Administración y los que regentearon la Institución Cooperativa; Luego nombraron un señor de Bs. As. Don José M. Silva, sobrino de un miembro del consejo de administración. Más adelante llegó otro señor recomendado por la Asociación de Cooperativas. Un tal Atilio Fernández, que vino de un gran acopiador EICEG. S.A. donde trabajaba de operador de bolsa y por último, regenteaba el funcionamiento de la Cooperativa, el Sr. Daniel Palomeque. Este último permaneció hasta que yo me retiré definitivamente (1956) Es más, me confesó que si yo me retiraba como lo había comunicado, él renunciaría a su cargo. No se sentía capaz de manejarse en la Gerencia sin mi colaboración. Merece mencionarse que, uno de los obsequios más destacados que recibiera en homenaje a mi boda, (30 de Junio de 1956) fue un juego de loza de muy buena calidad, marca y buen gusto que me hizo la Cooperativa, a sugerencia y elección de él.-

Frente a tantos cambios de Consejos de Administración y de Gerentes, se hacía más abrumadora mi tarea. Venía siendo el libro de Memorias, el Archivo de Situaciones, el Código de consultas, el principio y el fin de toda pregunta y el indice de números y letras de toda actividad que se desplegaba. Cada vez más compleja por los constantes cambios de ideas y directivas. Sin buscarlo, llegué a encontrarme inmerso en un complicado mecanismo sujeto a exigencias y responsabilidades que no estaban dentro de mis cálculos.-

Eso me señalaba que yo también había crecido. Jamás tuve ninguna diferencia con nadie. Pensé que había llegado a un punto donde podía tomar otros rumbos; pero íntimamente, sentía apego a mi familia y siempre maduró en mí la idea de formar un hogar y dedicarme totalmente a colaborar en las tareas de la Sociedad Civil Agrícola Ganadera con mis hermanos. Así lo había hablado y así lo entendía en ese momento.-

Cuando se divulgó la noticia de que me retiraba de la Cooperativa de Salazar, tuve un ofrecimiento para el cargo de Gerente de la Cooperativa Agraria (FACA) de la localidad de Treinta de Agosto, que patrocinaba el Sr. Faustino Trongé. Por supuesto que no acepté. Ya había definido mi futura actividad y no entraba en mis planes ese tipo de cargo. Muchos años después me encontraría con ese Señor y debí agradecerle mucho cuando me subrayó su especial estimación.-

Por lo demás, mi actividad social se desplegaba con muy poco cambio. Participaba en las fiestas bailables que organizaban los Clubes, la Comisión Pro-Capilla; Cooperadoras Escolares, etc.-

Todo fue creciendo lenta y paulatinamente sin que ello se advirtiera demasiado. Generalmente uno nota el cambio cuando está fuera del ámbito en evolución. Yo me hallaba totalmente inmerso en esa masa de transformación constante y era transportado por una verdadera vorágine o turbulencia en franca ebullición.-

A continuación detallaré algunos edificios, negocios, terrenos y casas de familia que existían hacia el año 1950 para que, el que conoció o conoce el pueblo, pueda hacer una relación sobre el empuje que ha tenido el pueblo de Salazar desde esa fecha.-

Esta lectura seguramente le resultará pesada é insulsa al que no conozca la zona. De cualquier forma determino incluir estos datos porque resultarán más interesantes cuanto más tiempo transcurra para establecer el progreso.-

Cuando recién llegué a Salazar existían menos de diez vehículos automotores en circulación. Puedo contarlos: Don Jacinto Salazar que usaba un chevrolet modelo 1939; Don Regino García piloteaba un viejo dodge modelo 1929; El Dr. Héctor Carteaux se movilizaba en un chevrolet modelo 1936; Don Antonio Villanueva conducía un ford modelo l939; El Administrador de los campos de Don Carlos Debaisieux, Don Guillermo Edward, se movilizaba en una coupé marca plymouth modelo 1942; Don Jorge José Repetto atendía sus negocios de acopio de Cereales en una vouturete covertible ford modelo 1936; Don Emilio Hernández hacía sus escapadas al pueblo a jugar al codillo en su ford modelo 1929; Don Domingo Storani hacía sus comisiones en una vouturete chevrolet modelo 1929; Don Casco atendía sus últimas actividades en el lote expropiado, donde fue administrador, en un Jeep Willy y puedo olvidarme de muy pocos vehículos. Hoy es incalculable la cantidad de vehículos automotores que andan en circulación por las calles de este pueblo.-

El único Club que existía en el pueblo, era el Club Social. Había otro Club de fútbol sin sede estable, que organizaba encuentros futbolísticos amistosos de vez en cuando. Utilizaban como campo de deportes el terreno que hoy es la Plaza Principal Raimundo Salazar.-

También evolucionó y sigue evolucionando el crecimiento edilicio. Existían manzanas de terrenos, en pleno centro, totalmente sin edificación. Por ejemplo, era un baldío la manzana donde hoy se encuentra la Comisaría que se edificó poco antes del año 1970. Eso era totalmente desértico. Sólo existían cuatro paredes de barro, tipo rancho, que habitaba un tal Perelló. Un viejo ciruja, con todo respeto, que vivía con su familia rodeado de un cementerio de chatarra, hierro viejo, alambres y trozos de maderas y chapas que juntaba en los basurales y luego los negociaba.-

La manzana paralela a esa cuadra, hacia el poniente, contaba con sólo tres casas precarias. En una vivía un Agente de Policía, un tal Alvarez; En otra vivía un tal Besga y la tercera era de Juan Bautista Garro, en la que hoy vive Juan Pinto.-

En la manzana de terreno que hace esquina con lo que hoy es plaza principal, hacia el oeste, había sólo dos casas. Una casa tipo rancho de barro (hoy desaparecido) que habitaba Justo Pérez (El Guazo); La otra es la que hoy habita la Familia de Don Gabriel Mateo.-

La manzana paralela a esta, hacia el sudeste, contaba con cuatro casas; Una de Roberto Vázquez (Grasita); Otra la Cancha chica que vivió Ángel Vicente; Otra donde habitaba la familia de Sixto Gallardo y una última en la esquina, hacia el este, donde vivió la señora que fue portera de la ex-Escuela Nac. N 81.

La manzana que está haciendo esquina al sur de la Plaza Principal, estaba edificada por: La antigua Escuela Nacional No. 81, que fuera demolida hacia el año 1970 para construir un nuevo edificio escolar hoy existente, que es la Escuela No. 34 Además una casa despensa que vivía un tal Clemente Barbera; El negocio de almacén de Ramos Generales de (El Inglés) de un Señor Fernández; Una Casa habitación de Francisco Cenizo y otra casa que habitó un hijo de don Manuel Álvarez Fernández.-

Y para seguir con las manzanas que rodean la Plaza Principal, continúo con la de la Iglesia (ésta no existía aún) Sólo había, sobre la esquina, la casa que hoy existe y que denominaban La Capilla y que, anteriormente, había sido una tienda de un tal Modesto García. Luego estaba, sobre la esquina Este, hacia la Avda. Barceló una construcción nueva en esa época, donde funcionó la Farmacia Torres que luego fue la Librería de Sebastián M. Moreno (Hoy Tienda Raúl Álvarez) A la derecha de ésta, sobre la Avda. Barceló funcionaba un Taller Mecánico, casa de familia y Agencia de combustibles Esso que pertenecía a Vicente Storani. Más al sur, otro edificio donde funcionaba una casa de comidas y hospedaje, la legendaria Fonda, de Don Mateo Parra; Haciendo esquina hacia el sur, un viejo gran caserón de la familia de Regino García y, por último, frente a lo que es hoy Plaza Principal, sobre mitad de cuadra, otra casa que habitaba Domingo Storani (h)

La manzana emplazada haciendo esquina éste de la Plaza Principal, estaba edificada con: Un Gran Almacén de Ramos Generales del Sr. Bernardo Aquerman; una casa que vivió el Sr. Dionisio Álvarez y, haciendo esquina frente a la Plaza, la casa de la mamá de Ángel Florencio Sánchez, conocido como el Hurón.-

Para completar los adyacentes o linderos a lo que hoy es Plaza Principal, faltaría describir la manzana que da al norte de ésta. Estaba edificada así: Una casa del alambrador Don Máximo Sánchez; Otra casa donde hoy habita la Viuda de Lántico Corrales; Otra que vivía un pintor de apellido Pino (hoy Francisco Vicente); Otra en la esquina donde vivía un tal Ferreira (hoy Pachamé) y, por último, la casa que hoy ocupa Juan Debuchy, donde en esa época vivía Ángel Álvarez.-

Lo expresado sobre la edificación de las manzanas que rodean lo que hoy es la Plaza Principal, no es precisamente el mejor ejemplo de crecimiento porque precisamente ése sector constituía lo principal del pueblo. Otras manzanas han crecido con mayor vertiginosidad. Pongo como ejemplo dos: La manzana donde está instalada la antena y edificio de Telefónica Argentina, que en los últimos veinte años se pobló en gran forma y otra es la manzana que fue un baldío muy bajo, que fue rellenado con el servicio del basurero. Era terreno Municipal y fue loteado y adjudicado a familias carenciadas que no tenían un lugar donde levantar su techo. Está ubicado a 100 metros al sudeste del tanque municipal de agua potable. Hoy está totalmente poblado. Son casitas humildes y de poca superficie; pero allí viven muchas familias.-

Existen muchas manzanas de terreno que han aumentado en su edificación. Por ejemplo: La manzana donde funciona el Restaurante y Despensa El Tero. Contaba con tan sólo dos casas de familia. El resto era todo un potrero que servía para que pastaran los caballos de reparto de Almacenes, Carnicerías, Panaderos y Lecheros, en pleno centro del pueblo, a media cuadra de lo que siempre fue la Delegación Municipal del pueblo que, es como decir, la casa de Gobierno. En la actualidad cuenta con una docena de casas nuevas incluyendo negocios como un taller Mecánico; Una gran Herrería Rural y una importante Rotisería Despensa y Bar.-

Creo que ha contribuido mucho a ese avance de radicaciones y edificaciones, la creación del Banco de la Pcia. de Bs. As; Escuela de Enseñanza Media; Jardín de Infantes; Remodelación y ampliación del Hospital Municipal; Creación del Cuartel de Bomberos; Instalación del servicio de Agua corriente potable; Instalación del Servicio Eléctrico de Corriente Alternada. La incorporación de nuevos aparatos telefónicos y tele discado; Funcionamiento de un Locutorio con Fax é Internet; Pavimentación de las dos Principales Avenidas, Barceló y San Martín; El mejoramiento de los caminos utilizando la vía del ex-ferro carril Gral. Belgrano, y el acceso pavimentado que nos acerca desde la vecina localidad de Mones Cazón hasta la Ruta 86, que une Daireaux y Hénderson con la ciudad de Pehuajó.-

También han surgido, consecuentemente a lo expresado, otras actividades privadas como son los Servicio Aéreos; Micros a larga distancia; Incremento en las unidades de servicio médico permanente; Transportes de mercaderías; Servicios de encomienda y correspondencia por Ocasa, Oca é infinidad de negocios y servicios como son las Casas de Compra-venta de Cereales y Haciendas; Instalación de una Feria de hacienda; Asesorías; Surtido de carne de pollos y pescados, carnes rojas, frutas y verduras casi a diario procedente directamente de los lugares de producción o Mercados de Concentración de Bs. As., Y de un servicio Satelital que nos permite tomar, en vivo y en directo, al instante, informaciones e imágenes sobre las novedades que ocurren en el planeta Tierra y en el espacio todo. En definitiva, no nos damos cuenta de los avances porque somos parte de ellos y estos ocurren con los años, muy lentamente; pero existen realmente y le han hecho mucho bien al Pueblo de Salazar.-

El principal beneficio que se obtuvo loteando La Colonia "El Pincen" fue la radicación de gran cantidad de familias rurales, casi todas muy numerosas que fueron multiplicándose con los años.-

Ello movió a radicaciones que posterior y paulatinamente fueron haciéndose en la Planta urbana del pueblo. A su vez provocó una estampida en el crecimiento edilicio entre los años 1960 y 1970. Luego, el aumento de Proveedurías de todo tipo fue la lógica consecuencia.-

A partir de allí comienza la radicación del Servicio del Banco de la Pcia de Bs. Aires con su fundación en 1972. Cosa que se preveía y fue solicitada su creación desde muchos años antes. Consecuentemente colocó a la localidad en una situación prioritaria para muchos otros servicios cuyo mejoramiento venían reclamándose con mucha insistencia. Como el Colegio Secundario; Mejoramiento del servicio eléctrico; Pavimentación de las dos arterias principales; Cambio de sistema del servicio telefónico, o sea, de las llamadas que se hacían a través de una central mediante aparatos a magneto pasó al servicio de discado directo; Ampliación del Hospital Municipal, etc. En fin, una mejora daba la posibilidad a la otra, potenciando el progreso como consecuencia lógica.-

La evolución del pueblo de Salazar puede dividirse en dos simples pero importantes etapas: Entre el año 1950 y el año 1956 se colonizó, afincándose entre 80 a 100 familias rurales, entre lotes de 17 hectáreas, hasta 300 hectáreas. Eso permitió, el enorme crecimiento demográfico de la localidad. Entre los años 1957 al 1967 creció el comercio local y se edificó el pueblo en gran medida por la radicación de habitantes rurales en la Planta urbana y por la formación de nuevas familias. El caudal humano proporcionó el crecimiento y como consecuencia de ello la necesidad de más y mejores servicios que he mencionado en párrafos anteriores, movidos por el requerimiento mismo de la población y tal cual ocurre con la evolución de los demás pueblos del mundo.-

Pero hay una cosa que se debe destacar y es, que Salazar hubiese sido un pueblo estancado y sin progreso si no se hubiesen loteado y colonizado las 16.000 hectáreas de campo desierto que lo comprimían y ahogaban.-

Puede ser cierto que hubo lotes adjudicados a quienes, más adelante, demostraron no tener capacidad de explotarlo o a causa de las adversidades debieron venderlo; Puede ser cierto que alguien haya sido beneficiado por causas puramente políticas; Puede ser cierto que hubo alguien que esperó tener su escritura en la mano para venderlo; pero hay algo sumamente positivo y es que ese loteo, permitió y permite la evolución de pequeños productores y genera avances hacia el progreso y cultura del pueblo, haciendo en él un punto de concentración de valores, efectos y causas de progreso. La cantidad de los individuos hace a los valores sociales; La calidad de los individuos hace los valores morales y culturales.-

Una de las importantes cualidades que observé en los pobladores que fueron radicándose alternativamente en la localidad, fue el gran espíritu de colaboración y solidaridad demostrado desde su afincamiento. Tanto en el apoyo al comercio como hacia las instituciones sociales y benéficas.-

Muchas y variadísimas actividades hicieron que desarrollara el Pueblo en pos de su expansión y pujanza. Una vez integrado a la vida social del pueblo debí colaborar en distintas organizaciones deportivas, culturales, sociales, religiosas y de bien público. Así, al margen de mis actividades de interés personal, debí atender otras de interés público y social. A lo largo de mi vida en Salazar integré varias comisiones que se crearon esporádicamente para lograr algún objetivo determinado como fueron: LIGA DE PADRES DE FA MILIA; COMISION VECINAL; COMISION DE FESTEJOS CINCUENTENARIO DE SALAZAR; COMISION PRO INSTALACION DEL BANCO; COMISION PRO-EDIFICIO BANCARIO; PROFESOR PIONERO DEL COLEGIO SECUNDARIO y otras comisiones de CAPILLA, DE LA IGLESIA; COMISIONES DE CULTURA; DE CLUBES SOCIALES Y DEPORTIVOS; DE COOPERADORAS ESCOLARES; DE LA POLICIA, ETC. aportando con mi granito de arena a la consecución de determinados y variados objetivos de interés general que se fueron cumpliendo lentamente desde el año 1950. Hace 42 años.-

Por supuesto que no fue como si me hubiese instalado en una gran ciudad; pero tampoco era el limitado entorno familiar donde había crecido. Aunque parezca mentira recién comenzaba a conocer mi libertad, el mundo, a marchar solo. Precisamente allí se desprende mi cordón umbilical definitivamente para penetrar en el mundo desconocido para mí; en la fascinante vorágine de la lucha por la vida. De cualquier forma que fuese, constituía un avance en mi condición de individuo. Debo confesar que en aquella época, no podía compararse este pueblo con Mones Cazón, cuna de mi existencia. Había menos edificaciones, menos comercios, menos servicios y menos comunicaciones en Salazar, sinceramente daba la impresión de estar poco menos que en un desierto.-

A partir del año 1950 comenzó a crecer el Pueblo de Salazar; con la llegada de gente procedente de diversos lugares motivados por todo lo que había en derredor de la importante y reciente expropiación realizada y del Concurso de Aspirantes a Colonos. Creo que yo era uno de los primeros y único forastero que comenzó a trabajar en la Cooperativa. Mas adelante comenzaron a llegar los que arrendaban precariamente alguna fracción expropiada, que el Ministerio de Asuntos Agrarios de la Pcia. de Bs. As proponía hasta tanto se adjudicasen los lotes en concurso; Los que traían o cuidaban hacienda en pastoreos; Los que roturaban y sembraban para cosecha fina y gruesa; Los que llegaban para conocer, revisar, anotarse como aspirantes, etc. provocando una transformación en los negocios y en torno de la Cooperativa que creaba expectativas ciertas, dada la inminente adjudicación de los lotes.-

Todo creció; Se practicaba más fútbol; Se hacían más fiesta benéfica; Se realizaban más bailes; Comenzó a crecer el comercio en general. En fin, se comenzó a crear una corriente positiva de progreso en negocios e instituciones a un ritmo que podía advertirse conforme pasaba el tiempo. Lo señalaban aquellas personas que visitaban al pueblo periódicamente y se expresaban en favor de un notable progreso.-

Creo que hubo un inspirador de todo ese impulso que tomó la localidad; Un mentor de la autonomía que a partir de allí obtuvo Salazar para los intereses peculiares de su vida interior en lo comercial, político y social a quién se debe recordar por sus valores espirituales, su visión política y su capacidad. Él fue Raimundo Valentín Besga, que falleció muy poco tiempo después de la adjudicación de los lotes, a una temprana edad, sin haber disfrutado del regocijo de sus sueños.-

Mis relaciones, en los primeros años fueron de tanteo, reconocimiento, estudio, ensayo y experiencia. No estaba habituado a la vida pueblerina.-

Con cautela comencé a conocer amigos, compañeras de baile. Sin comprometerme demasiado participaba frecuentemente en las fiestas que se organizaban en los distintos sectores sociales. Eran frecuentes los festejos populares abiertamente partidarios al Gobierno imperante, con auspicio y ayuda de éste; A veces hasta con la exigencia a través de las Intendencias Municipales. Los 17 de Octubre eran una segura fecha festiva con paralización de toda otra actividad, incluso la bancaria y educativa para posibilitar una total concurrencia y reafirmar el calor partidario. Era una afrenta faltar a esa cita popular, a riesgo de ser tildado de "vende patria" o "contrera". -

En una oportunidad fui invitado por unos amigos a la fiesta de un cumpleaños de un señor muy anciano y antiguo habitante del pueblo que, con su esposa, ofrecieron una simpática fiestita bailable para la juventud amiga.-

Allí, mis amigos comunes me presentaron a una jovencita estudiante, vecina del pueblo, que se educaba en un Colegio Religioso del Barrio Belgrano de la Capital Federal. Estaba muy próxima a recibirse de Docente. Era de aspecto muy agradable, enorme simpatía e inspiraba mucha confianza por su sencillez y humildad. En los primeros contactos que tuve, observé que congeniábamos mucho en nuestros puntos de vista sobre diversos temas; aparte de llevarnos estupendamente en los pasos de baile que ejecutábamos. Todos los temas que a mí me interesaban, le gustaban a ella y no había idea o concepto que no se desarrollara con todo respeto y seriedad hasta agotarlo totalmente con coherencia. Recuerdo que conversando sobre su futuro, me confesó que lo tenía decidido. Ya había manifestado a la Madre Superiora de su Colegio, que fuera tomándola en cuenta para entrar de Monja. Llevaba esos principios muy dentro de ella. Había soñado con ser Religiosa y solo esperaba el día de recibirse para iniciarse en esos hábitos.-

De más está decir que esa confesión me afirmó aún más en mis propósitos de conquista. Entonces, como dijera "Aníbal": "Le tiré mi primer frasecita matadora": “Me encanta tu manera de ser y me encuentro muy satisfecho con tu amistad”: "Esperaré a que vuelvas la próxima vez de paseo y volveremos a encontrarnos en algún baile."

Esa joven y hermosa chica, no sólo concurrió al primer baile que la invité bailando conmigo, sino que, cuando se recibió desistió de los hábitos religiosos que la habían seducido y se inscribió como docente en el distrito de Daireaux, para desempeñarse como maestra de grado en la escuela Nº 7 "Juan Bautista Alberdi" de Salazar. Corría el año 1953 cuando fue mi compañera exclusiva de bailes y fiestas, mi amiga, confidente y mi novia oficial.-

El día 30 de junio del año 1956 pasó a llamarse Elsa Isabel Lorenzo de González. Fue mi fiel e ideal esposa. Con ella soñaba fundar un hogar ejemplar, con las ilusiones de toda pareja. De tener hijos, verlos crecer, prodigarles cariño, afecto, amor, educación, vigilando incansablemente sus pasos hasta que se hiciesen mayores. Mas adelante, siempre recordaríamos nuestro lema propuesto: Llevar nuestra bandera de paz, amor y felicidad entre todos hasta el final de nuestra meta envejeciendo juntos. Esa consigna hacía vibrar nuestros espíritus de entusiasmo y pruebas de amor. Cada vez que surgía un problema a cualquiera de la pareja, estaba presente el otro para alentarlo, comprenderlo y animarlo, cumpliendo la verdadera felicidad de una familia tal cual ocurre en la mayoría de los matrimonios.-

No titubearon los esfuerzos ni flaqueó la buena voluntad cuando se necesitó una decisión suprema y trascendente para levantar las cuatro paredes de una casa donde nuestros hijos tuviesen nido propio y exclusivo para educarlos con total independencia, alejados de las influencias extrañas al hogar, que pudiese distorsionar nuestros ideales, nuestros principios, nuestro estilo.-

En la primera mitad del año 1956, ante la decisión de contraer enlace, había determinado retirarme de la relación de dependencia que tenía en la Cooperativa, para dedicarle más tiempo a mi flamante hogar y poder colaborar más de cerca con la Sociedad Civil Agrícola Ganadera que, desde el año 1949, giraba comercialmente con mis hermanos donde tenía a mi cargo, desde su constitución, año 1949, la responsabilidad de las anotaciones contables, correspondencia y trámites bancarios.-

En realidad, me retiré en Junio de 1956; pero luego estuve colaborando esporádicamente, en carácter de asesor del sucesor, hasta octubre del mismo año, ayudando a preparar la Memoria y Balance General del último ejercicio económico en el que yo había elaborado, y de acuerdo a las disposiciones de Personas Jurídicas debía presentarse a consideración de una Asamblea de socios, hacia fines de octubre del mismo año.-

En esa época había aumentado considerablemente la evolución de la Sociedad Civil Hijos de Belisario González. Se sembraba mucho campo para cosecha, tomados al tanto por ciento en diversos campos, tales como Sanguitu, de Trongé, José Jorge Repetto, de Salazar; Se subarrendaba una fracción del campo de Raimundo Ángel Salazar, campos de Roberto Gastaldi de Corazzi; Y arrendábamos unas 500 hectáreas del campo de Don Manuel Alvarado, lindero a la actual Cambicha. Se habían adquirido muchas maquinarias, herramientas y haciendas. En esa época existían créditos en los Bancos oficiales, a largo plazo, lo que daba siempre la oportunidad del desahogo económico para cancelarlos con comodidad, y al ser renovables, permitían la expansión de las empresas. El comportamiento del clima y régimen de lluvias, había sido excelente y todo marchaba en franca prosperidad. La Sociedad había crecido mucho y se había acreditado en la zona, comercios y Bancos.-

Mi tarea contable en el desenvolvimiento era copiosa. Se compraba mucha hacienda, maquinarias y herramientas; Se tomaba hacienda capitalizada y se administraban la explotación de dos camiones jaulas propios, para el traslado de hacienda en pié. Todo ello implicaba dedicarle una muy especial y permanente atención en gestionar, renovar o cancelar préstamos bancarios; Descuentos de Documentos; Liquidación de hacienda Capitalizada al tanto por ciento; Llevar los registros de los trabajos por cuenta propia y ajena que realizaban los camiones y maquinarias; y la presentación de un Inventario, Memoria y Balance General anual que se hacía para analizar resultados, informar a los socios hermanos, presentación a los Bancos y Dirección Genera Impositiva.-

¡Cuánto entusiasmo, esmero y vocación se le consagra a esas tareas que uno hace como verdadera profesión! ¡Cuantas horas se les roba al sueño y se le resta a la familia para dedicarlas a perfeccionar su elaboración!, Y ¡cuantas veces uno resigna un placer, un deleite, una satisfacción o una voluntad para dedicarla a terminar prolijamente una diligencia administrativa donde todo debe estar claro, legal, formal, perfecto, inobjetable y prolijo! Y pensar que todo ese efecto, esa presentación, esa tarea o expediente es archivado en pocas horas para que duerma en una carpeta o fichero donde muy rara vez se le consulta, ni tampoco se le valora. Quizás jamás se le dio importancia, ni se le prestó atención a ese tipo de esfuerzo.-

Así pasa siempre en la poco grata tarea de llevar anotaciones administrativas, a pesar de haberlo elegido por sincera vocación. Siempre pensé que un individuo levanta un muro de dos metros de alto por cien de largo en un pueblo; Le insumió tan sólo una semana y esa obra queda; Ahí está; La ven todos; Se palpa; se valora; se recuerda y resulta inobjetable. Su constitución material la hace perdurable. En cambio, otro individuo dejó todo el esfuerzo de su vida colaborando en la administración de una empresa y pronto pasa al anonimato. Quizás esta última sea una tarea sólo para románticos y soñadores. Por algo es que la Teneduría de Libros sea considerada como un arte.-

 

 

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